Cáceres da la llave para jugarte el ascenso en tres fases


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 Disparo con la zurda de Dioni. Con su diestra, y cuando los nervios empezaban a aflorar marcaba el primero.Foto: cortesía La Voz de Cádiz.Abajo, Garrido, Tena y Ceballos. Muy buen encuentro de todo el sistema defensivo.cac_cad_02.JPG

Es un axioma no escrito en la última jornada de una liga de fútbol en España, pero el cadismo ya sabe bien en sus propias carnes que es una regla con excepciones. Y por eso el cadismo respondió con la fidelidad acostumbrada a pegarse el auténtico palizón de más de diez horas de autobús para ir a Cáceres. ¿En juego? Un punto. Cualquier resultado valía menos la derrota, pues estaba cantada que Carlos Salvachúa no querría terminar la temporada sin presentar una tarjeta de 69 puntos, una puntuación que por ejemplo el año pasado no la conseguía ni el campeón del grupo IV.

Por eso todo el cadismo estaba en la encrucijada de los nervios cuando incluso antes de terminar el primer tiempo ya se sabía que una derrota en Cáceres daba al traste con cualquier posibilidad de quedar cuartos. Goleaba el Guadalajara al San Fernando y aunque es cierto que especialmente Fran Pérez y Tena estaban colosales en defensa y que Alonso apenas tuvo que intervenir lo cierto es que el Cádiz se encontraba impreciso en ataque, donde siempre se tomaba la decisión errónea y pese a las numerosas llegadas y centros desde ambas bandas el sevillano Vargas se fue al descanso sin ver su puerta perforada.

El inicio del segundo tiempo para cierta tranquilidad del cadismo pronto se vio a un Cádiz nada confiado, con una lógica mayor intensidad de los locales donde solo el nigeriano Martins parecía poder inquietar, acompañado luego por Paniagua, ariete clásico, un hombre que el mister Angel Marcos colocó en el ecuador. Para entonces, el Cadiz estuvo varias veces muy cerca del gol. Lo tuvo Kike López, muy buen partido el del salmantino que jugó porque Juan Villar, con algunas molestias, no estuvo ni en el banquillo reservado por Calderón. A medida que el reloj transcurría, lo cierto es que el nerviosismo fue en aumento.  Se temía una acción a balón parado, un mal despeje, un mal control o cualquier pifia inesperada que pusiera al Cacereño por delante.

Calderón, ante esta tesitura, prefirió no lanzar el mensaje con sus cambios de querer conservar las tablas y cambió hombre

por hombre pero siempre  pensando en hacer el cero a uno. Primero fue Perico el que entró por Kike López, pasando Dioni a la derecha, y luego Kike Márquez el que mandó a la ducha a Migue. Ya con los refrescos en el campo llegaba por fin lo que tanto el Cádiz había buscado. Fue un gol marca de la casa. Su autor, Dioni, en una acción de las que suele intentar más de una vez. Control, encarar a su par, desbordarlo por la derecha y disparo al palo opuesto de la salida del portero. Delirio en la grada de preferencia, abierta para la ocasión y que seguramente vuelva a tardar meses, sino años, en ser utilizada. Este tanto obligaba al Cacereño hacer dos. No hizo falta, y en anécdota quedó el 0 a 2, obra de Kike Márquez que aprovechó un pase-despeje al hueco de Ceballos.

Finalmente, y aunque con ochenta minutos de incertidumbre el Cádiz de Antonio Calderón cumplía lo prometido a su llegada. Ahora, quizás lo más difícil es saltar tres vallas una detrás de otra y sin derribar ninguna. Complicado pero no imposible. La meta es la Segunda División.

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