El enfado de Roig

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Gonzalo Rodríguez entrando duro a Sesma. Al día siguiente caía lesionado ante el Real Madrid y tendrá para siete meses.

Foto: Agencias 

 

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El debú del Viliarreal en Carranza el viernes, pese al empeño y ganas de agradar que pusieron, fue para olvidar. Después de dejarse empatar en el descuento, perdió al final en los penaltis y para colmo de males hasta cuatro jugadores tuvieron que retirarse lesionados, pese a que el partido no fue nada bronco y apenas hubo entradas fuertes entre ambos contendientes. Primero fue el volante francés Pires, el que se tuvo que marchar con un problema en los ligamentos de su rodilla derecha; Josico, el buen mediocentro albaceteño sufrió una rotura fibrilar, y ambos están descartados para el primer partido de liga en el Santiago Bernabeu. Guille Franco se retiró en el segundo tiempo con un fuerte golpe en el muslo izquierdo y el lateral Javi Venta hizo lo propio en las postrimerías del partido tras sufrir el empuje de Miguel Ángel y caer en mala postura, dañándose el hombro.

 

Cuatro lesiones, todas fortuitas, pero ninguna simulada, y que desde luego no fueron tratadas así por el ¿respetable?

 

Es un insulto a la inteligencia oír los gritos lastimeros y de recochineo de ay…ay…ay… cuando cualquiera de estos futbolistas se dirigía, renqueante hacia el vestuario. Tampoco es de deportistas, ni son gestos ni comportamientos propios de la que quiere seguir siendo la mejor afición.

 

carranza_lleno.jpgJustificar estas acciones en perdidas de tiempo de los rivales no es de recibo, pues para eso ya están los jueces arbítrales para después prolongar el partido. Vamos a predicar con el ejemplo y ¡por favor! seamos ante todo, deportistas y respetuosos con el rival, y enterremos para siempre ese grito tan fuera de lugar.

 

Desde el club, se puede ayudar adoptando la figura del coche/carro/camilla móvil que conocemos de otros estadios. La rápida intervención de estos vehículos evacuando del terreno de juego al jugador lesionado y evitando que lo haga por su propio pie y con gestos de dolor, sin duda evitarían si no todo, parte de los gritos. Creo recordar que con el patrocinio de la Clínica de la Salud ya tuvimos este carro en algún trofeo o liga, mi memoria cadista no da para más, pero creo que es la solución.

 

Una imagen vale más que mil palabras, y el enfado de Roig cuando tras lesionarse cuatro de sus jugadores tiene que escuchar esos gritos no es de recibo. Con patrocinio y publicidad bien gestionada la solución que propongo podría hasta dar beneficios. Encima.

 

 

Autor:Tito Martín

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