Catorce meses después…


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 Lleno de las mejores ocasiones.

El Cádiz de Jose González había logrado, en la fase regular, mantenerse por primera vez invicto en Carranza. No había perdido a lo largo de los diecinueve encuentros de Liga que se disputaron en casa. De hecho, no perdía en Carranza desde el doce de marzo de 2011, cuando visitó el coliseo amarillo el San Roque de Lepe de Sergio Lobera. Desde entonces, en Liga, pasaron por Carranza el Lucena, Caravaca, Puertollano, Roquetas, Ceuta, Betis B, Cacereño, Écija, Almería B, Badajoz, La Unión, Villanovense, San Roque de Lepe, Poli Ejido, Jaén, Balompédica Linense, Lucena, Roquetas, Melilla, Sevilla Atlético, Lorca Atlético y Puertollano. No perdió en el play-off contra el Mirandés. Tampoco perdió en el Trofeo Carranza, al empatar con Udinese e imponerse a un Málaga que hoy, es de Champions. No cayó ante el Valencia, en Copa del Rey. Catorce meses después, el Real Madrid Castilla asaltó el Ramón de Carranza.Los de Toril se sobrepusieron al ambientazo, a la conjura de la afición cadista, que ansiaba, desde hacía dos años, la llegada de este partido. La afición respondió, una vez más. El equipo falló. La propuesta futbolística del Cádiz fue paupérrima: nervioso, sin tener claro a lo que jugaba. Una vez más, se tiró por la borda el primer tiempo. Y eso, ante un Real Madrid Castilla que viene de un Grupo I que nada tiene que ver con el Grupo IV, se paga.

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Dos goles de Joselu antes del descanso dejaron casi sentenciado el choque. El primero, tras un buen pase de Mandi y una imprecisión de la zaga amarilla. El segundo, con un lujo en el área tras un gran pase de Carvajal. En el segundo tiempo, un gol de Morata, culminando una gran jugada al primer toque, dejaba el 0-3 en Carranza. Tampoco cabe justificar lo injustificable en el penalti no señalado por el colegiado, con 0-1 por manos de Iván en el área tras el cabezazo de Ikechi Anya. Antes de esta acción y después de la misma, el Cádiz no propuso nada; el Real Madrid Castilla sí. Los amarillos, grises en todo momento, sólo lo intentaron con las galopadas de Ikechi Anya (al que le sigue faltando el acierto en el último pase), los tiros de Óscar Pérez en el segundo tiempo, y las jugadas de David Ferreiro. Muy poco. De este modo, pensar en una remontada en Valdebebas parece misión imposible. Primero, porque la diferencia entre ambos equipos sobre el terreno de juego provoca que sea utópico pensar en ello. Segundo, porque sólo el Oviedo ha sido capaz de ganar en el feudo del Real Madrid Castilla esta temporada: un 1-3 que de nada valdría al Cádiz. Tercero, porque la renta que se lleva de Carranza el equipo de Toril es toda una garantía. El único consuelo posible: que al Cádiz le quedan aún dos eliminatorias, por haberse proclamado campeón del Grupo IV de Segunda B. Un comodín, que premia al campeón de cada grupo en caso de error en esta primera eliminatoria y al que parece que se acogerá el Cádiz.

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