Triunfo para despegarse de la cola

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 Pablo y Carlos. Uno marcó y el otro se fabricó el penalti que abrió el marcador.

Sorpresa inicial la que daba a conocer Raúl Agné a poco de las cinco de la tarde, toda vez que el Cádiz CF realizaba el calentamiento previo con 12 futbolistas. O era para despistar o, lo más lógico, es que alguno de los que finalmente salieron presentaba alguna duda. Finalmente el descartado fue Viyuela, que regresaba a la convocatoria, y que empezaría en el banquillo junto a Stancampiano, Aitor, Belencoso y Calderón.

El once inicial no presentaba en las tres líneas de atrás, salvo en la delantera, donde  Carlos Alvarez le ganaba el puesto a Joaquín Calderón. Esto hacía que Villar fuera a la izquierda con Pablo a la derecha y Peragón acompañando al asturiano como hombre más adelantado. Pero la sorpresa era la ausencia entre los vestidos de corto de Jorge Luque, al parecer renqueante de unas molestias producida en la última sesión de entrenamiento de la semana.

No tenía, en ausencia del cordobés, nadie el Cádiz en el banquillo para poner orden en el centro del campo en caso de que hiciera falta. Carlos Indiano no cuenta para Agné y que el madrileño no se vistiera es la mejor prueba. Pronto, y, sobre todo, a raíz del tempranero gol amarillo, de penalti a los seis minutos, se intuía que el Cádiz podía sufrir la ausencia de alguien de relevo para un partido que se intuía se iba a hacer largo, sobre todo con la pronta ventaja en el marcador y el nada que perder que tenía el Betis B.

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Carlos Alvarez en lugar de Calderón, la variante de Agné para este encuentro

cad_betb_06.JPGQue este Betis B huele a Tercera pronto se vio. La candidez de su delantera era tal que sólo inquietó a Aulestia desde fuera del área. Poco más. Sin embargo la defensa se mostraba nerviosa, sobre todo por el centro, aunque ni Fall, ni Granell, pero tampoco Pablo o Peragón eran capaces de forzar la espalda de la zaga. Así se llegó al descanso entre un runrún de murmullos ya. Si bien era cierto que el entramado defensivo del Cádiz CF ha mejorado notablemente, este parece va en detrimento del orden ofensivo necesario. Por parte bética, sólo el buen hacer del lateral Varela y poco más, pues incluso y recordando la “ley de Murphy” se tuvo que retirar una de sus refuerzos de invierno, el delantero canario Ariday Cabrera a la media hora. Su relevo, Querol, tampoco aportó nada.

Tras el descanso, poco o nada cambió. El Cádiz se sentía seguro con la línea de cuatro colocada sobre el borde del área, y desde ahí, en tres o cuatro ocasiones probó el Betis B a un Aulestia que cada vez más recuerda la seguridad de la temporada pasada.

Movió el banco Oscar Cano pronto, dando entrada a Sergio Rodríguez, un futbolista que reaparecía y que dista mucho de ser el que ya ha debutado con el primer equipo. También movió fichas Agné, buscando más frescura y trabajo con Viyuela en detrimento de un cansado y poco atinado Pablo.

cad_betb_07.JPGEl encuentro discurría con un solo disparo del Cádiz CF entre los tres palos, el del  penalti. Y parecía cada vez más que era lo único iba a necesitar para llevarse los tres puntos dada la poco inquietud de la delantera verdiblanca. A falta de veinte minutos, Carlos Alvarez, entre aplausos, quizás los únicos del encuentro quitando los goles, se retiraba entrando Calderón. Variante de hombres, pasando Villar a jugar de delantero centro, a modo de las primeras jornadas del mister aragonés. Se buscaba su velocidad y algún despiste defensivo para lograr el segundo. La tuvo en el ochenta y cuatro pero se le fue cruzado, pero sólo dos después, y tras una pifía de la zaga bética marcar el segundo después de superar de un disparo fuerte la salida de Antonio Ayala que poco pudo hacer.

Lo mejor, y esta vez, no sólo lo mejor sino también lo único, los tres puntos. Un triunfo que sirve para dar un salto en la tabla y situarse a punto de entrar en la zona media a falta de la jornada del domingo. La pesadilla del descenso parece alejarse definitivamente. Para otras cuestiones, todo sigue siendo una químera, y más con tardes como la de hoy.

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