Otro despropósito


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 El Cádiz de Jose González ha sumado 29  puntos en 18 encuentros. Los mismos que Caravaca, y Jaén.Así no se puede aspirar a nada.

El Cádiz abandona los puestos de play-off. La jornada no ha sido propicia para los pupilos de Jose González, que ceden la cuarta plaza a favor del Melilla, que culmina su particular remontada y supera a los amarillos en la clasificación. El Cádiz se ha complicado la vida de mala manera. Se puede perder perfectamente contra el San Roque Lepe, pero no se puede perder como se perdió contra el Écija y no se puede empatar contra el Lucena. El equipo pagó cara su mala primera parte. No generó ocasiones, no generó peligro, no llegó a las inmediaciones del área de Cristian. Así es muy difícil aspirar a algo. Para colmo, el Lucena, que tampoco había jugado a nada en la primera parte (que fue un duelo de no jugar por parte de ambos equipos) se encontró con un gol al filo del descanso. Más que encontrarse, se lo fabricó. Un auténtico golazo de Óscar Ventaja, que con un zurdazo inapelable superó a Álvaro Campos. El público de Carranza, con más sorna que otra cosa, ovacionó al jugador lucentino tras su gol.Tras la reanudación cambió la cara del equipo. Pachón dio otro aire al Cádiz. O tal vez la arenga de Jose González a sus pupilos en el vestuario, tras la nefasta primera parte. A falta de media hora el Cádiz logró la igualada. Buen gol de Pachón, que estuvo bien colocado y supo qué hacer. Con este gol, el madrileño iguala a Enrique como máximo anotador del equipo. Con prácticamente todo el segundo tiempo por delante, el Cádiz se estiró en busca de un segundo gol que no llegó. Se topó con Cristian, que despejó a corner una genial chilena de Enrique. Se topó con la ansiedad de sus lanzadores, como la que mostró Pachón en un disparo desde la frontal, que se acabó yendo por encima del larguero, o como la que mostró poco después Jurado, en idénticas circunstancias a las del delantero amarillo. Se topó con el árbitro, que invalidó inexplicablemente una jugada después de haber concedido la ley de la ventaja para expulsar a Domingo. Sea como fuere, el Cádiz no pudo con el Lucena. El equipo de Falete llegó con una idea clara desde el comienzo: aguantar atrás y aprovechar su oportunidad, si la tenía. Como ya hicieron otros rivales ante los que se ha medido el Cádiz esta temporada, como el Roquetas. El Cádiz debería jugar con el mismo empuje y convicción que el mostrado en la segunda parte desde el comienzo del partido. Debería no especular, no entrar en el “no fútbol” que le planteen los rivales, pues lo puede acabar pagando muy caro. Como hoy. El Cádiz debería salir a por el partido desde el primer minuto, sin esperar a que el encuentro se le ponga cuesta arriba. Sin esperar a que el entrenador haga la arenga de turno en el descanso. En cuarenta y cinco minutos el Cádiz no jugó a nada. En la segunda mitad, el equipo, presionado por los pitos de la hinchada y por la clasificación, puso toda la carne en el asador. Resultado: en una mitad no se hace nada y en la otra, se pretende hacerlo todo. El empate, midiendo el esfuerzo realizado en cada una de las dos mitades de juego, es el resultado más justo. Lógicamente, parece ridículo aspirar a ganar un partido con dos partes tan diferentes, tan distantes la una de la otra. Otra vez más, el Cádiz lo pasó mal ante un equipo, en teoría inferior. Los tres puntos hubieran dado mayor tranquilidad. Hubieran significado el final de la mala racha, del sangrante debate abierto en torno al equipo, mantener la cuarta plaza y colocarse a dos puntos del San Roque Lepe, que inexplicablemente perdió contra el Alcalá. Si ya de por sí la situación era mala antes de que se jugara la jornada, ahora es mucho peor. Quintos clasificados, con un partido menos por delante y con una desventaja de dos puntos con respecto al Melilla. Un Melilla contra el que habrá que jugar en la última jornada. Tiene visos de ser, ese postrero encuentro en el Municipal Álvarez Claro, el partido de la temporada. El partido en el que el Cádiz se juegue su ser o no ser en la competición. Una situación que nadie desea. Ya no depende de sí mismo: tendrá que ganar prácticamente todo y esperar el error del Melilla, teniendo la presión del Roquetas, a un punto y que esperará el mínimo error cadista para superarle en la tabla.

Autor:Belmonte

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