Ikechi-dependencia

cadiz_ikechi_2.pngUna vez más, el Cádiz demostró padecer una dependencia desmesurada de Ikechi Anya. Una vez más, el equipo amarillo volvió a fiar todo su bagaje ofensivo a las internadas endemoniadas del escocés desde el costado izquierdo. Una vez más, la Ikechi-dependencia se hizo patente. Esta vez, en el Carlos Belmonte.El Cádiz apenas atacó durante los noventa minutos de partido. Se limitó a esperar atrás, a fin de recuperar las sensaciones defensivas perdidas tras los ochos goles que encajó en sus dos partidos con el Real Madrid Castilla. No disparó ni una vez a puerta en todo el partido. El único futbolista que intentó algo diferente, algo de talante ofensivo, fue Ikechi Anya. En ocasiones da la sensación de que si no estuviera el escocés, el Cádiz no generaría peligro. Como si el equipo que dirige Jose González fuera del montón y sólo gracias a Ikechi diera un tremendo salto cualitativo. Partidos como el del Carlos Belmonte terminan de corroborar esta sensación. El veloz extremo cadista estuvo solo ante el peligro, demostrando por momentos que es un jugador al que la división de bronce se le queda pequeña. Su arranque de partido fue tremendo, causando auténticos quebraderos de cabeza en la zaga albaceteña. Sobre todo, en Alba y Noguerol. Los primeros minutos de Ikechi Anya fueron una demostración de auténtico poderío. Una demostración de su potencia, de su velocidad endiablada, de su regate. En ocasiones, llegó a marcharse de dos marcadores para encarar a un Noguerol que nunca llegaba a frenar al escocés. Más que los defensores del Albacete Balompié, dio la sensación de que el mayor enemigo de Ikechi Anya sobre el terreno de juego fue el propio Ikechi Anya.Y es que el escocés volvió a adolecer de los mismos problemas de toda la temporada. Es decir, hacerlo todo bien, menos la definición. Lo más importante. Cada vez que arrancaba desde la izquierda, generaba peligro, llegando al área de Miguel con suma facilidad. El problema, que cada vez que se plantaba en el área manchega, tomaba la decisión errónea. Se perdía en un último regate absurdo, que provocaba que él mismo perdiera el balón por línea de fondo. Centraba cuando no había nadie para rematar, cuando era él el hombre mejor situado para intentar el disparo a puerta. Aún así, suya fue la mejor ocasión de gol del Cádiz: un mano a mano con Miguel que acabó yéndose fuera. Mientras Ikechi estuvo sobre el terreno de juego, nadie más en el Cádiz buscó sorprender. Juanjo Serrano no dispuso de balones cerca del área, donde es realmente letal. David Ferreiro, como le suele suceder en los partidos lejos de Carranza, estuvo desaparecido. Cases, en la línea de los últimos encuentros. Tras la marcha de Ikechi, salvando un par de acciones de desparpajo de Juanse Pegalajar, el Cádiz no volvió a atacar. twitter-facebook.png

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