Triunfo de prestigio en Gijón

Garrido, Álvaro y Barral anotan en El Molinón y el Cádiz gana 0-3

El Cádiz se convierte en el primer equipo de la categoría que gana tres partidos seguidos.

Este Cádiz parece no tener término medio, y en un casi abrir y cerrar de ojos ha pasado de cerrar una racha de ocho jornadas sin vencer a encadenar su tercera victoria consecutiva, además un triunfo de prestigio, en el clásico El Molinón y donde para seguir con las rachas ha mandado a mejor vida el dato de que no se ganaba allí desde la temporada 1968/69.

El encuentro, como era de esperar, se planteó en Almería, pero con un bloque todavía más confiada en el sistema. De hecho el Cádiz, que se puso por delante en el minuto 22 merced a un certero cabezazo de Garrido, en una jugada idéntica a la que sirvió para ganar al Reus, fue el que tuvo las ocasiones más claras e incluso ya dejó esbozos muy pronto que estaba más metido en el encuentro que los de Paco Herrera. Pero poco antes de esa jugada, vino la lesión de Carpio, que salió cojeando de su pierna izquierda tras un salto con el serbio Stefan.

Tras recibir ese gol vinieron los mejores momentos del Sporting en todo el partido. Los locales, sabedores de que Servando no estaba en su posición (Marcos Mauro relevó a Carpio) volcaron todo el juego a su banda izquierda, donde el uruguayo Michael Santos percutía una y otra vez e incluso originó la acción de más peligro con un disparo que salvó in extremis Cifuentes. En la derecha era Rubén Garcia quien hacia sufrir a Bijker, mientras que el capitán Carmona se movía entre líneas.

Se sufrió pero con 0-1 se llegó al descanso. Tras él, muy pronto llegó una acción mágica que ya hemos visto esta temporada y que traía el 0-2. La inicia Jose Mari con una recuperación en zona central, pase al hueco a Salvi que tras correr 30 metros y sacar tres a Isma López, centra al interior del área donde Alvarito García la pone imposible para Diego Mariño, después de superar en el desmarque y en la anticipación a Calavera, uno de los mejores laterales de la categoría. Se llevaba poco más de una hora pero la sensación era de que el partido, como en Almería, había quedado cerrado muy pronto. Era vital no cometer errores y en ello se fajó el Cádiz, con un bloque defensivo enormemente concentrado y sin fisuras, en los laterales y en el eje de la zaga, arropados además por un trivote que brilló con luz propia en la contención.

Anecdótico quedó el tercer gol, obra de David Barral tras culminar una rápida acción iniciada por Alberto Perea y después de que Salvi le pusiera el balón en el punto de penalti desde donde fusiló con maestría de ariete al portero gallego del Sporting.

 

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