La fiesta del fútbol

album_cad_bar_01.jpg¡Qué grande ser del Cádiz! Es un orgullo pertenecer a una afición que es capaz de reconocer la superioridad del equipo campeón de liga. Gente que con 0 a 3 en el marcador sigue aplaudiendo a los suyos consciente del esfuerzo que están haciendo para mantenerse en pie ante las embestidas de una máquina de hacer fútbol como es ahora mismo el Barcelona. Una afición tan señorial que aplaude a quien dentro de unos años será el mejor futbolista del mundo cuando abandona el terreno de juego. Aficionados que corean un gol del honor como si valiera una permanencia. Personas, hombres y mujeres, niños y niñas que cada quince días demuestran porqué han conseguido el respeto de toda España por estos colores. Porque en Cádiz hasta cuando salta un espontáneo al campo lo hace con arte. Porque los cadistas somos capaces de disfrazarnos de Ronaldinho y su médico si vemos que el astro brasileño no está. Porque Carranza sabe que estas fiestas son un regalo que disfrutar cada quince días.

 

Más aún cuando en lo futbolístico nuestro equipo es capaz de plantarle cara a todo un Barcelona durante más de media hora. Concentración, presión y velocidad: las tres patas de la mesa de la insolencia que Espárrago y los suyos diseñaron durante el primer tramo del partido. Con estas cartas Enrique proporcionó un par de balones de peligro a Sesma y Oli. Pero la ocasión más clara la tuvo en su cabeza Pavoni con un remate que se fue muy desviado. El Barcelona estaba a disgusto y sólo la motocicleta de Messi ponía en problemas a una segura zaga amarilla. El gran defecto que se adivinaba en el juego cadista era la imposibilidad de los mediocentros de hacer circular el balón con rapidez y precisión. Las pérdidas de balón en la zona ancha se perfilaban como la única espina en el serio juego del Cádiz. Pero en el minuto 32 la espina se convirtió en espada cuando una de esas pérdidas la aprovechó Iniesta para servir a Giuly quien, ante la salida de Armando, picó el balón por encima del vasco hasta las mallas de la porteria de Fondo Norte.

 

album_cad_bar_02.jpgEl 0 a 1 daba al traste con gran parte del planteamiento de Espárrago que se basaba en incomodar al rival hasta desesperarlo y, en la medida de lo posible, hacer un gol antes que los barcelonistas para tratar de sumirlos en el mar de dudas existenciales que para el campeón supone ir perdiendo contra el Cádiz. Con los culés por delante todo era más difícil. Pero el Cádiz respondió al golpe y siguió manteniendo su seriedad y trabajo para incomodar a la defensa catalana, especialmente a sus laterales (sin duda lo más flojo del equipo barcelonista) Gio y Oleguer. El sueño del empate se adivinaba al final de la primera parte cuando Messi controló un balón con las manos e inició un contraataque que acabó con un dudoso penalti de De la Cuesta a Márquez. Evidentemente las dudas se esfumaron cuando Ayza Gámez se percató de que el penalti lo cometía el del equipo pequeño al del equipo grande. Etoo, por dos veces puesto que la intranquila conciencia del árbitro mandó repetir el penalty, batió a Armando y puso el 0 a 2 justo antes de que el colegiado mandase a los veintidós al vestuario.

 

La máquina de Rijkaard salió aún más engrasada en la segunda mitad y en cinco minutos Etoo hizo el tercero tras una espectacular parada de Armando. Sin embargo, jugadores y público sabían que lo de ayer era una fiesta, un regalo que el fútbol nos había dado después de tantos años de penar y no decayeron en su esfuerzo. Espárrago dio entrada a Estoyanoff y Manolo Pérez y el equipo mejoró en proporción equivalente a la relajación del Barcelona. El Lolo fue de los más activos tirando regates, entrando con fuerza, peleando. En su primera jugada dejó sentado a Puyol y disparó al cuerpo de Valdés. El uruguayo volvió a demostrar sus virtudes y defectos. Su explosividad, velocidad y regate no sirven de nada puesto que carece de esa mordiente, de ese gol que diferencia a los buenos futbolistas de los mejores. Es trabajo de Espárrago y Soler concienciarlo para beneficio del Cádiz hoy y, en el futuro del Valencia.

 

album_cad_bar_05.jpgEl tiempo que restaba sirvió para que Armando nos regalase el par de paradones de todas las semanas y para que Messi se llevara una ovación de un Carranza que un día soñó con verlo de amarillo. Estos últimos minutos sirvieron también para que Espárrago le diese una oportunidad a Nenad y el serbio la aprovechase con su primer gol en la liga de las estrellas en una jugada de picardía de Estoyanoff y Enrique que Nenad resolvió con gran habilidad y sangre fría. Su gol recorrerá hoy los telediarios y el serbio, que parece tener el don de la oportunidad, saltará a las páginas de los periódicos cuando lleva poco más de 100 minutos disputados tras dieciséis partidos de liga. No obstante, y dándole la razón a mi amigo Roberto, quizá Nenad deba contar con más minutos ante la carencia de gol de este Cádiz.

 

Ninguna de estas discusiones acuciaron ayer al cadismo que decidió disfrutar de una fiesta inolvidable y que sólo podría haber sido mejor si los amarillos hubiesen sacado algún punto. Ni siquiera la confirmación de que el Cádiz caía por primera vez en lo que va de esta liga a puestos de descenso, ensombreció el agradecimiento que la hinchada cadista brindó a su equipo por todo lo conseguido en este año 2005. El 2006 se anuncia difícil pero con la conjunción entre equipo y afición y dos o tres incorporaciones, todo puede ser posible.

Fotos: Marcelo del Pozo (1 y 3) y José Luis del Pozo (2)

Autor:Ccapital

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