Triste tarde de Carnaval


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Amigos al principio, amigos al finalFoto: Alvaro T.

Termina la jornada sabatina carnavalera con el Cádiz en la misma posición con la que se levantó el sábado. Decimocuartos y a la misma distancia del CD Tenerife. Obviamente el partido con los de la isla blanquiazul terminó en igualada. Tanto se había cansado de repetir Oltra que ya era de cerrar el grifo (seis semanas encajando) que terminó por hipnotizar a los suyos en esa línea. Lo peor para los cadistas es que los delanteros amarillos, en realidad todo el equipo, sufrió el mismo mal. Cero a cero y para la Viña. Eso al que le queda ganas, que para el cadista no carnavalero (que haberlos haylos) la situación sólo sirve para dar un pasito, importante no conviene olvidarlo, para una permanencia matemática que pronto lleva camino de ser el objetivo a conseguir de aquí al final de liga.

El partido en sí ha servido para pocas cosas. Por puntos debió ganar el Cádiz claramente por puntos. El Tenerife se ha mostrado como un rival con poco bagaje ofensivo. En las islas se barruntaba “ninodependencia” y si Arruabarena pasó sin fu ni fa, peor fue la aparición del canterano Rubén. Contreras ha pasado el partido quizás más tranquilo de toda la liga. Oltra no inquietó ni en su gran especialidad, la estrategia. El Cádiz mereció ganar por oportunidades. Tuvo lo menos tres clarísimas. Una de ellas quizás debió ser sancionada con penalti y expulsión del guardameta visitante. Lo único que sobró en la jugada fue la excesiva teatralidad del calvo de Triana. A Mateu le debió resultar sospechosa la caída que se rió de ella. Pésimo en esta acción. Si no es tarjeta roja y penalti, Dani Martín debió ver la amarilla por simular. Después el mismo jugador falló otro mano a mano con el exportero del Numancia. Enrique, quizás egoístamente, se metió en una jugada que debió conducir y culminar Natalio, el mejor con diferencia en este primer periodo.

Lo visto tras el descanso siguió lo visto en el primer periodo, aunque con la evidencia de que Oltra ya daba por bueno el empate. O era eso o es que su equipo hoy nada para más. Enrique en dos ocasiones, De Quintana en un buen disparo o los debutantes Samy Bangoura y Kosowski tuvieron opciones interesantes de meterla dentro. También se reclamó con la pena fatídica lo que pareció un empujón a Fleurquin dentro del área. Contreras era un espectador y toda la preocupación del entrenador visitante era tapar el carril de Cristian, un verdadero puñal en este segundo periodo que hizo crecerse de igual forma a Enrique. Lástima que el resurgimiento de la banda derecha amarilla llegara tan tarde. El Tenerife sufrió pero el Cádiz no fue capaz de devolverle la medicina que tomó en Motril la semana pasada. La del gol postrero.

 

cad_ten_01.jpgMateu Lahoz. Lo normal es que hubiera pitado penalti y expulsión. Pero no es buen árbitro. Ya lleva muchos años en Segunda y no es bueno. Tampoco es de los «normales».

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