El Cádiz muere con las botas puestas

 Duelo de tensión y nervios en Carranza, donde el aficionado estaba pendiente del terreno de juego y del transistor, para saber qué pasaba en otros estadios. El Cádiz necesitaba un milagro para mantener la categoría: vencer al Numancia de Soria –rival que no se jugaba nada y que visitaba el estadio gaditano con una convocatoria repleta de canteranos- y esperar un tropiezo de dos de los cinco equipos que estaban por delante de él en la clasificación. Una empresa complicada, máxime con los maletines circulando y los rumores de primas que llevaron circulando durante toda la semana. Víctor Espárrago pudo contar para este trascendental duelo de la última jornada del campeonato con todos los futbolistas de la plantilla, a excepción del valenciano Jaume Costa, que cumplía ciclo de amonestaciones tras ver la quinta cartulina del campeonato en El Alcoraz. Incluso, el uruguayo podía contar con Abraham, operado de su lesión de la mano, pero que había decidido arriesgar para ayudar a sus compañeros ante el Numancia. Pese a todo, el catalán al final ni siquiera acabó siendo incluido en la convocatoria. Con respecto a otros partidos hubo dos novedades en el once titular del Cádiz: la presencia de Caballero en el doble pivote junto a Fleurquin y el concurso de López Silva en el extremo zurdo, supliendo a Jaume Costa. Así, el equipo titular que saltó a Carranza estuvo formado por Dani Miguélez bajo palos, línea de cuatro defensas con Cristian, De la Cuesta, Dani Fragoso y Raúl López, Fleurquin y el ya citado Caballero en el doble pivote, Enrique y López Silva en las bandas y dupla atacante con Ogbeche y Tristán. Por su parte, el equipo numantino presentó a cuatro jugadores del filial en el equipo titular. Nada más empezar el partido tuvieron que saltar las asistencias al terreno de juego de Carranza para atender a Dani Fragoso, que se encontraba tendido en el suelo. El Cádiz se aproximaba poco a poco a las inmediaciones del área numantina, tratando de inquietar a la defensa soriana y a su cancerbero, el joven Jesús. Pese a tener un equipo plagado de canteranos y suplentes, el Numancia había acudido a Carranza dispuesto a vender caro su pellejo. El Cádiz llegaba al área y encerraba a su rival: a los diez minutos y tras disfrutar de tres saques de esquina consecutivas, Enrique Ortiz disparó desde fuera del área tras recoger un rechace del meta numantino. Muy enchufado en estos primeros compases de juego estaba Diego Tristán: participativo, ofreciéndose como solución para sus compañeros si se atascaban con el balón y con galones, mandando a los demás y tomando responsabilidades. Sin embargo, quien más cerca estuvo de adelantarse en el marcador fue el Numancia, después de un corner botado por Mikel Álvaro que fue rematado al larguero por Dani Fragoso en un intento de remate. Susto en Carranza. Tras un centro del onubense López Silva, Diego Tristán pudo batir a Jesús, con un disparo nada más recibir el balón, pero el lanzamiento acabó marchándose fuera. Con los marcadores que se estaban dando en otros estadios (con victoria de Huesca, Salamanca y Las Palmas) el Cádiz debía marcar un gol para salir del descenso. Por lo general el Cádiz estaba muy nervioso: rifando la posesión del balón, sin jugar tocando, sin creación en la zona ancha del terreno de juego y con un bagaje ofensivo bastante escaso. Ante esto y con los resultados en otros campos que no acompañaban, la afición que había acudido a las gradas de Carranza se impacientó. Era necesario que el Cádiz solventara su duelo con el Numancia antes de pensar en otros resultados, que eran muy desalentadores: en apenas un minuto el Albacete ya le había marcado dos al Cartagena. Triplete amarillo Ese gol deseado por el cadismo no tardó en llegar: Diego Tristán marcaba y traía la ilusión a las gradas de Carranza. Todo empezó en una jugada de López Silva por la banda izquierda. El onubense dribló a su marcador, ensayó un fantástico centro y Diego Tristán de cabeza marcó. Buen gol del de La Algaba, que en la celebración pedía perdón a la afición. Ahora, sólo quedaba mantener el resultado y esperar que los marcadores ayudaran, aunque no era fácil: todos los rivales del Cádiz ganaba sus partidos. El Cádiz seguía a lo suyo: ante el desánimo de los resultados marcó el segundo gol. López Silva definió perfectamente ante el guardameta soriano tras recibir un balón de Enrique, trayendo la tranquilidad en el marcador. El equipo amarillo cumplía su parte del trato: sólo faltaba que se dieran los resultados en los otros estadios. Aún quedaba mucha tela que cortar. El Cádiz tenía la posesión del balón, dominando a su rival y cercando el área numantina. El equipo quería más, aumentar la diferencia en el marcador y jugar con tranquilidad plena, a la espera de que algún marcador ajeno ayudara a lograr la permanencia. Muy gris Bartholomew Ogbeche, que mantenía la línea descendente en su rendimiento de los últimos tres partidos. El nigeriano no controlaba bien los balones y apenas inquietaba al Numancia. Sin embargo, sería él el autor del tercer tanto de la tarde en Carranza, después de rematar plácidamente a la red un rechace a un disparo de Diego Tristán tras un gran centro de Raúl López. Era el gol de la tranquilidad, que remataba el partido. Con ese gol se llegó al descanso y la grada cadista eligió ese instante para mostrar su malestar con el presidente del club. Intrascendente Tras la reanudación Víctor Espárrago realizó un cambio: Álvaro Silva entró por Dani Fragoso, mareado tras el golpe recibido nada más empezar el partido. La tensión en Carranza era total: el equipo cumplía con su compromiso, pero no se daban los resultados necesarios para mantener la categoría. A priori, eran de máximo interés para los cadistas el Girona-Murcia (siendo necesario un gol gerundense) y el Villarreal B-Salamanca (teniendo que marcar el filial villarrealense) Mientras la afición iniciaba cánticos contra el presidente Antonio Muñoz, el Cádiz disfrutó de un penalti a su favor tras un derribo a López Silva dentro del área. El encargado de lanzarlo fue Diego Tristán, que lo materializó sin problemas. 4-0 en Carranza, la mayor goleada del Cádiz de toda la temporada que, momentáneamente, no servía para nada. El gol del sevillano no fue celebrado por la grada. Todas las miradas estaban puestas en los otros campos de Segunda División, en un partido que ya no tenía historia. El Numancia logró el gol del honor en una falta rematada por Nandi de cabeza. La noticia no estaba en el terreno de juego, sino en las gradas, donde el clamor contra la directiva amarilla iba en aumento. Sin nada en juego, Álvaro Silva derribó a un atacante del Numancia dentro del área cadista, señalando el gallego Amoedo Chas penalti. La pena máxima fue materializada en gol por Mikel Álvaro, pese a la gran estirada de Dani Miguélez, que rozó el balón. Con 4-2 en el luminoso Víctor Espárrago sustituyó a Diego Tristán por Toedtli. El sevillano fue muy ovacionado por la grada de Carranza. También se marchó, a diez minutos del final, Andrés Fleurquin, capitán amarillo, por Jon Erice. Los aplausos recibidos por el uruguayo cambiaron con rapidez por unos sonoros pitos hacia el navarro. Sin tiempo de descuento finalizó el partido en Carranza: una sonora pitada despidió la temporada del Cádiz en Segunda División. El equipo cumplió, goleó al Numancia, pero no se dio ningún resultado favorable en los otros estadios y se certificó así el tan temido descenso a Segunda División B.  

 

Autor:Belmonte

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