El Almería B otro que saca los colores al Cádiz de Agné

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 Con 2-0 el Cádiz apretó. Antes no disparo a puerta

Tras el cinco a cero al Melilla, muchísimas esperanzas había en el cadismo tras la enésima promesa de futbolistas y entrenador que en Almería tenía que cambiar el signo de los partidos a domicilio. Tanto lo habían repetido durante la semana que muy pronto se vio que algo no empezaba bien nada más dar la señal de inicio el árbitro murciano Navarro Fuentes.

Y es que los primeros cinco minutos fue de torrija cadista de campeonato. Al minuto de juego ya concedió un peligroso centro desde la izquierda y una falta al borde del área, casi tocando la linea. El disparo del lateral Marin se estrelló en la barrera. Poco después, otra peligrosa falta lateral esta vez cometida por Andrés que Martíns sacó de cabeza y para terminar un disparo lejano de Martos que se fue alto.

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 Luque salió con el 2-0 en contra. En su lugar Miguealmb_cad_10.jpg

En el minuto once llegó la ocasión que quizás pudo cambiar el rumbo del encuentro. De hecho fue la única aproximación del Cádiz con olor a gol en toda la primera parte. Y para colmo fue propiciada por un despeje del central Bonaque que se envenenó y que se fue lamiendo el poste de un sorprendido Víctor Ibáñez. El balón, colgado por Ceballos, buscaba el desmarque de Airam, en realidad un irreconocible y lentísimo Airam que no se impuso nunca a su marcador.

En el minuto 19 otra vez el aroma de gol local merodeo las gradas de un desangelado estadio almeriense. Fue el delantero centro Borja Lozano el que se sacó un gran derechazo desde fuera del área que tenía marchamo de gol. El portero gallego del Cádiz hizo la parada del partido. Poco antes un disparo de Villar se fue a corner, por reseñar la única aproximación visitante si exceptuamos varios saques de esquina lanzados por los dos Jorges del Cádiz.

Antes de la media hora, los dos mediocentros amarillos, Martins y Luque tenían tarjeta amarilla. También la vieron en este periodo Selfa y Nono.

Los minutos finales de la primera parte fueron de mayor control local, que fueron los únicos que realmente fueron capaces de generar peligro. Pudo marcar otra vez Borja, de cabeza, tras imponerse en el salto y cabecear un buen centro del lateral izquierdo Paredes. Se llegaba pues a la pausa con la sensación de que lo mejor para el cuadro de Agné era seguir vivos y con la puerta a cero. Cabía esperar que hubiera un cambio de tornas tras el descanso, aunque muy pronto se vio que no y el comienzo del segundo periodo fue una continuación del final del primero. Una ocasión para Borja en el cuarenta y siete, el cambio de Kike Márquez por Airam en el 50, un fuera de juego más que dudoso señalado a Villar en el cincuenta y uno y una gran jugada de Nano que volvía loco a Ceballos fueron las acciones que precedieron al cincuenta y ocho, momento en que Borja, de espalda, es derribado, cae, tropieza, o se desploma encimado quizás de forma innecesaria por Josete. La falta, casi tocando la media circunferencia del área, es lanzada por Dani López, que en el descanso había salido por el jerezano Sergio Iglesias. El disparo, a media altura, golpea en el poste derecho y tras hacer una curva pasa por la espalda de un sorprendido Aragoneses para besar la red por la parte izquierda.

Que este Cádiz que ha pertrechado a domicilio Agné es un azucarillo se demuestra con que un minuto después cae el segundo. No hubo tiempo de nada más. Saque de centro, pérdida de balón, pelotazo del filial al hueco, a la banda defendida por Andrés que llega tarde. Se interna en el área Cristobal, Josete duda si salirle al paso o continuar la marca y le brinda el pase de la muerte al talentoso centrocampista para que Borja, que había perseguido el gol todo el partido por fin lo logre.

El desconcierto del Cádiz es tal que baste la prueba de que Migue García, preparado para entrar desde antes del 1-0 no sale hasta varias minutos después de que el Cádiz haya sacado de centro el 2-0. Se retira Luque, con tarjeta. El  extremo jienense aportó chispa, descaro, velocidad y disparo. Se notó su entrada aunque en ningún momento puede decirse que peligrara el triunfo local. Un disparo de Migue que salió lamiendo el poste que mereció ser gol tras una rapida contra, y un buen cabezazo de Villar también tras centro del futbolista cedido por el Granada CF fueron lo único que aportó el Cádiz tras el mazazo del 2-0.

En anécdota cabe apuntar el 3-0 almeriense, obra de Hicham, en los instantes finales. Un gol que quizás fuera excesivo para los meritos pero que sin duda menosprecie en absoluto que el Almería B de Miguel Rivera, que visto en la práctica parecía ser el que se jugaba la vida en el envite. Demostraron más intensidad, velocidad, rapidez e incluso fueron capaces de cederles la bisoñez de la que se suponía su punto débil a los hombres de Agné.

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