La suspensión sobrevoló el Anxo Carro

Amenazaba tormenta en Lugo para el domingo. Tras pasar gran parte del día nublado, llegaron las horas previas al partido y comenzó a diluviar en la ciudad gallega. Una tromba de agua descargó sobre el Anxo Carro, que pese a tener un terreno de juego con un buen drenaje, quedó encharcado.El primero en salir a calentar fue Oinatz Aulestia. Tras él, Miguel Escalona, guardameta del CD Lugo. Tras ellos, el trío arbitral. A la cabeza, el leonés Hernández Cifuentes, secundado por sus asistentes, Villahoz Barbero y De la Fuente Ramos. Poco duró el calentamiento del trío arbitral, que en seguida tomó el camino del túnel de vestuarios. lug_cad_01.png Salieron a calentar los jugadores de ambos equipos y, junto a ellos, unos operarios del conjunto gallego que se afanaron en acelerar el proceso de drenaje. Situados en la mitad del campo en la que el Cádiz realizaba sus ejercicios de calentamiento, estos operarios levantaban el césped e intentaban achicar, por todos los medios posibles, el agua. La amenaza de suspensión sobrevoló el Anxo Carro. Pronto se supo que el colegiado había indicado que, de continuar lloviendo, no se disputaría el partido. Así lo confirmó Martín José García Marichal en los micrófonos de Canal Sur Radio y Onda Cero Cádiz, al ser preguntado por esta cuestión. Lo apretado del calendario hacía bastante complicada la opción del aplazamiento del partido. A falta de más fechas libres, se llegó a hablar de un aplazamiento de veinticuatro horas, a la espera de que mejorara el temporal en Lugo y pudiera disputarse el partido. El desconcierto duró hasta poco antes de que se llegara a las siete de la tarde, hora prevista para que el choque tuviera lugar. Finalmente, la amenaza de suspensión, se quedó en eso, en una amenaza.

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