El juego sigue sin avalar a Jose González


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 Una imagen que recuerda a otros tiempos, la de Jose en la grada en un campo de 2ºB

El Cádiz llegaba al Romero Cuerda en su peor racha de resultados de la temporada. Los amarillos acumulaban tres jornadas consecutivas sin ganar, las mismas que en el estreno liguero. Pero, además, había conseguido menos puntos que en aquella ocasión. Si en las tres primeras jornadas el Cádiz había sumado tres puntos (tras acumular tres empates ante Jaén, Ceuta y Sporting Villanueva), ahora llegaban tras haber sumado dos puntos de nueve posibles. Unos guarismos que habían reducido drásticamente las distancias con los rivales, que había metido el miedo en el cuerpo a la parroquia cadista, que esperaba un final de competición más plácido, a la espera de los ansiados play-off de ascenso. Unos guarismos que habían provocado que se dudara, más que de la capacidad de la plantilla, de la capacidad del entrenador para saber manejarse en el vestuario. Unos guarismos que habían provocado que, durante la semana, se hablara de un posible cese de Jose González como técnico.Ante el Villanovense, el Cádiz sumó los tres puntos, algo que no hacía desde que recibió entre semana al Melilla. Tres puntos importantes, que dejan a los perseguidores por detrás y que sirven para que el Cádiz mantenga, una jornada más, el liderato en el Grupo IV. Los números continúan respaldando a Jose González, pero no así el juego. Los tres puntos pueden servir para calmar un poco el ambiente, enrarecido tras la derrota contra La Unión y el espectáculo exhibido en distintos compromisos de la temporada, pero no dan una tranquilidad absoluta.Y es que el Cádiz, en un terreno de juego que no puede ponerse como excusa, fue inferior al Villanovense. Una genialidad de David De Coz, que pilló desprevenido a un Javi Muñoz que esperaba un centro y no un disparo a puerta, salvó a Jose González. De entrada, datos. El Villanovense tuvo más la pelota que el Cádiz. Disfrutó, al final del choque, de un 54% de la posesión, por un 46% de los pupilos de Jose González. También, llegó más al área de Aulestia: doce disparos. El Cádiz, puso a prueba a Javi Muñoz en seis ocasiones. El juego de los amarillos no fue digno del líder de la categoría. Sigue evidenciando tremendas lagunas, dificultades para crear juego e imponerse por calidad al rival. Esperó parapetado atrás a un Villanovense que, con sus armas, se mostró valiente e inquietó a Aulestia y a su defensa. Muy inseguro durante todo el encuentro, dicho sea de paso, Pedro Baquero, que con un par de acciones de mérito en el descuento final se redimió de sus errores durante el choque. A nivel ofensivo, junto a la obra de arte de De Coz, destacar a Ikechi Anya. Otra vez el escocés, al que parece que el Cádiz fía todo el juego de ataque, sin mayores alternativas. Willy fue un auténtico dolor de muelas para la defensa amarilla. Paulino, tirando de veteranía y saber estar, puso en aprietos a los defensores cadistas (e, incluso, vio como el juez de línea le birló un mano a mano con Aulestia, por suerte para el Cádiz) Anxo estuvo muy acertado. Bezares llegó a tener el gol con un testarazo que se marchó fuera. Y, cuando se dio a conocer el tiempo añadido en el segundo tiempo, el jerezano Narváez pudo marcar, al empalar solo un disparo tras dejada de Paulino que se marchó fuera. Los tres puntos tranquilizan, no así el juego. Al Cádiz le quedan tres partidos por delante en los que no debe fallar. Tres partidos por delante en los que, tras este encuentro, la sensación es que queda mucho por mejorar. Y muy poco tiempo por delante.

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