David Villa vence por KO a Cristiano Ronaldo en el round de octavos

Y España gana el derbi ibéricovalencia_davidvilla.jpgEl último partido de los octavos de final del Mundial enfrentaba a España y Portugal.LOGO_SUDAFRICA.jpg Todo un derbi ibérico en busca de un puesto en los cuartos de final, donde esperaba Paraguay, que eliminó a Japón en los penaltis. Un duelo vibrante, emocionante, entre dos selecciones ofensivas, con buen trato de balón y que contaban en sus filas con algunos de los jugadores más talentosos del planeta. Era, además, un partido repleto de morbo: por la eliminación de España a manos de Portugal en la Eurocopa de 2004; por el duelo en los banquillos entre Del Bosque y Carlos Queiroz, ambos ex entrenadores del Real Madrid: el primero despedido en 2003 nada más ganar la Liga, el segundo su sustituto sin apenas haber demostrado más que ser un buen ayudante de Sir Alex Ferguson en el Manchester United. Toda una prueba de fuego para España, que había jugado de forma dubitativa en la primera fase, sin llegar a confiar del todo en el fútbol de toque tan exquisito que la encumbró en la Eurocopa de 2008. Del Bosque, fiel a sus costumbres y ajeno a las críticas, repitió el once titular que había jugado los tres anteriores encuentros del Mundial, con Iker Casillas en la portería, línea defensiva compuesta por Sergio Ramos, Puyol, Piqué y Capdevila, trivote en el centro del campo con Xabi Alonso, Sergio Busquets y Xavi Hernández, Iniesta por la banda derecha, Villa escorado en la izquierda y Fernando Torres en la punta del ataque. Tras el pitido inicial del argentino Héctor Baldassi, se barruntaba la tónica del partido: España tocando con velocidad y criterio y Portugal agazapada, esperando a la contra. Tras una larga jugada de ataque, Fernando Torres realizó el primer disparo a portería del partido, pero su lanzamiento escorado fue detenido sin problemas por el cancerbero luso Eduardo, único guardameta imbatido del Mundial. El inicio de la Roja fue fulgurante, encerrando a su rival y buscando la portería contraria, con una buena organización defensiva merced a un especial marcaje de Piqué a Cristiano Ronaldo. A los cinco minutos de partido hubo un posible penalti de Coentrao sobre Fernando Torres, cuando el fuenlabreño encaraba al portugués e intentaba penetrar en el área. Miedo y respetoCon el paso de los minutos Portugal fue encontrando su sitio y empezó a tocar con mayor frecuencia el balón, aunque el dominador del juego seguía siendo España, con un Xavi muy animado. Estaban siendo los mejores minutos del centrocampista catalán en el Mundial: se multiplicaba en el terreno de juego, mandaba, organizaba el juego. Quizás, al equipo de Del Bosque le faltaba imprimirle mayor velocidad al balón para terminar de romper a su rival. Un rival que pudo marcar el primer gol del partido tras un duro disparo de Tiago desde fuera del área que Casillas detuvo con dificultad, sin llegar a atajar del todo y propiciando una lucha dentro del área pequeña entre el cancerbero español y Almeida. El atacante portugués hizo falta sobre Casillas, pero el colegiado no consideró que hubo infracción y el peligro fue despejado por Sergio Ramos. La ocasión lusa no alteró los planes de España, que triangulaba con criterio y siempre intentando pisar el área de Eduardo, muy nervioso a la hora de jugar el balón en cada saque de puerta, que regalaba de manera sistemática a los centrocampistas españoles. Cristiano Ronaldo, nulo en ataque y muy gris como en todo el Mundial, dispuso de una buena oportunidad en un lanzamiento de falta a treinta y siete metros de la portería de España, ante el que Casillas despejó con problemas por culpa del vuelo del Jabulani. Portugal apenas tenía el balón: defendía de manera solidaria –todo el equipo a excepción de Cristiano Ronaldo- y su baza ofensiva consistía en esperar a robar algún balón que pillara desprevenida a la zaga española. atleti_torres.jpgEl miedo a cometer un error podía a ambas escuadras, conscientes de la igualdad entre ambas, reservándose para concretar más en el segundo período. Así murió el primer acto del derbi ibérico, con empate a cero y con una España que fue de más a menos, y una Portugal que acabó gozando de mayores oportunidades en el tramo final. El segundo período comenzó con ciertas imprecisiones en el pase de España, que propiciaron que Portugal gozara de una buena oportunidad dentro del área de Casillas. Totalmente solo, Almeida pisó el área española y cuando iba a recibir solo Cristiano Ronaldo el centro, llegó Piqué para meter la pierna y despejar el peligro –no sin ciertos apuros- a saque de esquina. El partido se desordenó, pasando a ser un correcalles en el que Portugal parecía estar más cómoda que España: tenía más espacios y arrinconó a los defensores españoles, buscando de manera obsesiva a Cristiano Ronaldo. Vicente del Bosque, descontento, sustituyó a un desapercibido Fernando Torres por Fernando Llorente, buscando comprometer a los centrales lusos. Por su parte, Queiroz quitó a Almeida y metió a Danny, que jugó en la banda izquierda, siendo el delantero centro Cristiano Ronaldo.bilbao_llorente_1.jpgA la tercera, golEn el primer balón que tocó, Fernando Llorente pudo marcar. Sergio Ramos centró desde la banda derecha y el jugador del Athletic de Bilbao le ganó la espalda a Carvalho y a Bruno Alves para rematar en plancha, recibiendo una buena respuesta de Eduardo. En la jugada siguiente David Villa también pudo marcar, pero su lanzamiento con rosca desde fuera del área se marchó por poco fuera de la portería portuguesa. España había despertado. Y despertó. A la tercera fue la vencida, como suele decirse y España se adelantó en el marcador gracias a un gol de Villa. El gol nació en una buena jugada al primer toque al borde del área entre Iniesta y Llorente. El manchego abrió el juego a la izquierda, donde el Guaje, libre de marca, se plantó ante Eduardo. Su primer disparo fue despejado por el portero, pero el asturiano, muy listo, recogió el rechace para marcar con su pierna derecha. Era su cuarto gol del Mundial.Portugal acusó el golpe y España pasó de manera decidida a la ofensiva, buscando el segundo gol, que diera la tranquilidad definitiva en el marcador. Todo el equipo despertó, teniendo un papel muy destacado Llorente, Villa –que tuvo otra buena oportunidad tras el gol-, Xavi e Iniesta. Eduardo se erigió en el salvador de su Portugal, tras meter una buena mano a un duro disparo de Sergio Ramos desde la derecha. Queiroz realizó un doble cambio: Pedro Mendes por Pepe y Simao por Liedson. España estaba más cómoda con el 1-0 que con el empate sin goles. Tocaba el balón con criterio, con tranquilidad y manejando el tiempo de juego sin problemas. Muy destacado el papel de Fernando Llorente, auténtico revulsivo de la Roja, que cuerpeaba a la perfección con los centrales lusos, a los que ganaba sistemáticamente la partida en cada balón dividido. Villa volvió a estrellarse en Eduardo después de que el cancerbero repeliera un trallazo del asturiano desde fuera del área. A falta de diez minutos España monopolizó la posesión de la pelota: Portugal, que se jugaba la vida, era un mero espectador del espectáculo de pases al primer toque de la Roja, que tenía en Xavi Hernández a su cerebro. La superioridad de España, y su tranquilidad a la hora de mover el balón, era insultante. Fernando Llorente gozó de su segunda ocasión de gol tras peinar sutilmente un buen centro de Villa desde la izquierda, pero su cabezazo se marchó fuera. Por si fuera poco, Portugal se quedó con un jugador menos después de que Baldassi expulsara a Ricardo Costa. El lateral, recientemente fichado por el Valencia, le propinó un manotazo a Capdevila en un salto. Así finalizó el partido, que se saldó con la victoria española y el pase a cuartos de final, ante un rival serio, que tuvo sus opciones pero que fue incapaz de superar al equipo de Del Bosque cuando tocó el balón. Gran partido de Villa, que contrastó con la intervención de Cristiano Ronaldo, que pasaba otra vez de puntillas por una gran competición continental.

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