La óptica rojilla del partido

La crónica del encuentro publicada en Prensa «rival» nos lleva a leer lo que publica «La Verdad de Murcia». Es la óptica rojilla del partido en la pluma de Paco Belmonte.

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Ayoze, autor del gol que se come Armando, saca de banda en el primer tiempoFoto: cadistasfinos.com

Pese a que cuando abrió el envoltorio, el caramelo había desaparecido, al Ciudad no se le quedó cara de desilusión. Ni mucho menos, el cuadro de Oltra salió del Ramón de Carranza por la puerta grande, con una sonrisa de oreja a oreja y con tres puntos que le sitúan cuarto.Ahí encuentran los murcianos su primer estímulo. La liga no se ha acabado y hay mucho en juego. Para los jugadores, para el entrenador y para la entidad. Y esa ambición provocó que se viera a un equipo rocoso en defensa, equlibrado en el medio y efectivo en ataque. Todos esos recursos que han venido buscando sin lograrlo los hombres de Oltra durante toda la temporada fuera de La Condomina.El grupo le demostró a su entrenador que no está dispuesto a dejarse llevar, y que van a ser competitivos hasta el final. La primera duda a resolver era como se iba a rehacer el Ciudad de los trastornos ocasionados por las derrotas ante el Real Murcia y el Almería. Moralmente, la entereza fue tal que el equipo supo sobreponerse a un marcador adverso y a darle la vuelta en el tiempo añadido.Golpeo andaluzY eso que todo se torció nada más comenzar. Y antes de eso, el cielo gaditano reflejó el disgusto que arrastra la hinchada cadista con su equipo. Por eso, nada de sol, y llovizna durante los noventa minutos. Pese a todo, la afición amarilla dio un voto de confianza a los de José González, con una sonora ovación.cad_cmur_03.jpgEl técnico vería al final como la grada no está con él, por lo que eso y los resultados le apartarán del banquillo gaditano. Pavoni dio el primer y único disgusto. El argentino se inventó un golazo al rescatar de la nada una pelota suelta en la frontal del área. Por la escuadra y 1-0.A los rojillos les tocaba mover ficha. Era cuestión de demostrarse a sí mismos que era posible salir de la peor racha de derrotas de la temporada, si se hubiera consumado. Con orden y acierto, el Ciudad fue ganando metros a la vez que confianza. Goitom examinó los reflejos de Armando cerca de la media hora, y el portero del Carranza no solo aprobó, sino que sacó sobresaliente.Era una declaración de intenciones. Después llegó el detallazo del público con el lesionado Varela, que seguro que se emocionó al ver al respetable en pie y ovacionando su pasado como jugador del Cádiz.Tras el descanso, el Ciudad arrasó. Fue un acoso y derribo, con dos ocasiones que estuvieron más cerca de ser gol que de quedarse sólo en ocasión.Respuesta con golesLo había probado varias veces hasta ayer, pero llegó su hora. El canario Ayoze calló al Carranza con un obús desde 40 metros. Un zurdazo sin compasión. Un disparo letal, directo a la red. No se entretuvo la pelota por el camino, y por eso no le dio tiempo a Armando.Era el empate y con media hora por delante, hubo un ligero paréntesis en el que éste parecía bueno para ambas partes. Pero ni mucho menos. El gol se iba a disfrazar de rojillo. Sólo era cuestión de tiempo. El esfuerzo, el tesón, la compostura y el orden iban a llevar a los de Oltra a la victoria. Eso fue en el añadido. El canterano Manolo colgó a la perfección un balón que Cristian Díaz transformó en victoria. El Carranza comenzó a aplaudir a los de rojo y a gritar y a silbar a los de amarillo. No se vio ni humo ni fuego, pero el incendio aún dura.

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