Espárrago habló de González

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 Espárrago habla de Mágico para la prensa salvadoreña  

El acuerdo de patrocinio que el Cádiz C.F ha firmado con el Gobierno de El Salvador, ha permitido que el equipo amarillo haya tenido mucha presencia en el país centroamericano. El nombre de Mágico, algo más que el mejor deportista de El Salvador de todos los tiempos, su estancia en el Cádiz no se ha olvidado. A nuestra sección de Dicen que el amarillo, traemos transcripción de la entrevista que Mario E.Paz y Alvaro Castaneda le realizan para La Prensa Gráfica de El Salvador. ¿Le dice algo el nombre de Jorge “Mágico” González?

>> ¿Jorge? ¿Quién es Jorge González? (sonríe).

Un ex jugador de Cádiz.

>> Sí, y mucho, aquí en Cádiz ha dejado una estela impresionante. Yo lo tuve 10 meses, una temporada y llevo un buen recuerdo de él. Como futbolista, haberlo tenido a mi mando fue importante. Tenía unas condiciones impresionantes, una condición física tremenda y técnicamente un superdotado. Y después, como persona, una sensibilidad tremenda.

magico.jpg¿Por qué todos dicen lo mismo aquí en Cádiz? Como que lo quieren más de la cuenta.

>> No, si cuando yo vine lo primero que me dijeron fue: ¡ojo con él! Tenía fama de un montón de cosas. Conmigo se portó correctamente. Si hablara mal de González sería una infamia, incluso fue el máximo realizador, y no jugó todos los partidos.

¿Quiere decir que con usted también estuvo en el banco?

>> Bueno, cuando tuvo que estar, lo estuvo, pero se portó correctamente, asumió su responsabilidad. Cuando tuvo que estar en el banco tampoco hizo problemas.

Pero todo lo que se dice de él es lo contrario, ¿por qué cree que con usted fue diferente?

>> Yo no sé si fue diferente porque no lo conocía. Yo tengo por costumbre tratar a todos los futbolistas por igual. Si recibo un plantel y me dicen que hay una figura encumbrada le doy mismo respeto y el mismo trato que a los demás. Eso fue importante para él, se sintió respaldado y nunca cargó con la responsabilidad de perder o ganar en el equipo. Si se ganaba, ganábamos todos; y si se perdía, perdíamos todos.

¿Él era uno más de la plantilla?

>> Así es. Como tal lo asumió y se sintió liberado. Esto lo hizo más responsable, incluso cuando no jugaba. Y bueno, que no jugara González en el Cádiz era complicado. Hubo un partido en Vigo que lo tuve que quitar a unos minutos después que comenzar el partido porque le dieron una patada tremenda y quedó desconcertado, y me preguntaba por qué le hacían eso si apenas había comenzado el juego. Y al final me dijo: “Míster, gracias por sacarme, porque yo estaba fatal”.

¿Pero era tan extraordinario?

>> Mire, yo he tenido la suerte de jugar contra Boby Charlton, contra Beckenbauer, contra Pelé. Vi jugar a Maradona y vi hacer cosas a González más impresionantes. Unas cualidades técnicas impresionantes, un golpeo de balón… era un superdotado. En la medida que él estuviera bien físicamente, podía hacer disfrutar a la gente y ser útil para el equipo.

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 El Mago en las navidades del 2003. Genio y figura también sin balón.Foto: Archivo de cadistasfinos.com

¿Le faltó más regularidad?

>> Quizás él en su carrera no hilvanó varios años con esa seriedad, pero ya le digo que en la época mía su comportamiento fue excelente y el nivel que jugó muy bueno. Incluso trabajaba y luchaba cuando perdía el balón. Fue muy positivo.

¿Pero realmente marcaba, corría por recuperar el balón?

>> Usted fíjese que hubo una frase en un partido en Logroño que yo recuerdo muy bien. Había corrido, se cortaba, jugaba, terminó extenuado y fue ahí cuando dijo esa frase: “Se dan cuenta, muchachos, cómo con sacrificio se pueden lograr las cosas”. No hace falta que te diga que el equipo se echó a reír (él también sonríe).

¿Entonces sí tenía fama de que no le gustaba trabajar mucho?

>> Pero es que él mantuvo todo ese ritmo, todo ese sacrificio y cuando tenía fuerzas para ayudar al equipo lo hacía.

¿Y nunca faltaba a los entrenos ni se iba de juerga y se quedaba dormido?

>> No, no, no. La verdad es que conmigo faltó a un solo entrenamiento. Se quedó dormido, pero eso es normal. A uno o más entrenamientos faltan todos. Yo si hablara mal de González mentiría .

¿Qué fue lo más impresionante que lo vio hacer?

>> A veces es difícil decir cosas, porque técnicamente era un jugador indescriptible. Un día con el Valencia tomó el balón en media cancha y se sacó a todo el mundo. Pasó a Arias, a Giner, jugador de la selección, y cuando le sale el portero amaga tir.jpgar y no tira. Se pone un poquito de costado y se la pincha por arriba. Y en el campo me decía: “Míster, quiere que le pegue cinco veces al larguero”. Y se ponía a unos 30 metros… paz, paz, paz. Y le pegaba. Y después hacía disfrutar a la gente con jugadas imposibles. Él inventaba, él era un jugador de dibujos animados.

dosjorgesdiciembre03.jpgSu condición física le ayudaba, era rápido, no ganaba peso.

>> Sí, sí. Tenía esa virtud. Él estaba perfectamente bien. Era superrápido, parecía uno de esos que hace sprint de 100 metros.

¿Era propenso a lesiones?

>> No, no. Es que era rápido. Era difícil pegarle porque andaba rápido. Él iba dos jugadas adelante que todos los demás.

Antes de comenzar la entrevista me dijo que Menotti le pregunto en una ocasión por él.

>> Sí, sí, era cuando Menotti dirigía al Atlético de Madrid y fuimos a jugar allí. Me pregunto: “¿Cómo anda el loco, che?”. Es que como él lo había llevado a una gira y lo pidió para jugar en el Barcelona. Estaba encantado con González. Pero él nunca se quiso ir.

Ese es uno de los grandes dilemas del “Mágico”. ¿Usted cree que su carrera hubiera sido diferente en el Barcelona?

>> Hubiera tenido que adaptarse. Él estaba muy adaptado a Cádiz. Él adoraba Cádiz como los gaditanos adoran a González. Es que él era hombre muy sencillo. No tenía nada porque lo que tenía era de todos, del que se lo pedía. Era un chico muy especial, con una sensibilidad tremenda, pero la verdad es que él podía haber jugado donde sea. Con las condiciones que tenía González, jugaba en el Barcelona, en el Madrid, en Italia, en cualquier lado. Pero nunca quiso salir de aquí, adoraba esto, así le dieran el tesoro el mundo.

12015a.JPGPero era quizás porque estaba acomodado.

>> No, él de verdad quería esta ciudad. Le encantó el clima, le encantó cómo la gente lo adoraba. Para él, sentirse querido valía más que cualquier otra cosa.

Kiko Narváez nos dijo una vez que la “cola de vaca” (“culebrita”) de Ronaldinho antes se la vio al “Mágico”.

>> ¡Ufff! Por eso le digo, hay cosas en él que son indescriptibles. Él inventaba en el momento, en beneficio del equipo. Era para engañar al rival, pero había pocos medios y no todas las imágenes llegaban a la televisión. Yo lo vi hacer cosas a González que es difícil que ahora las vuelva a ver.

Y aparte llegaba por los dos perfiles.

>> Él no tenía problemas. Él tenía la salida para la derecha, la salida para la izquierda. Era rápido, frenaba de golpe, arrancaba de inmediato y explosivo, golpeaba bien el balón. Era listo, era inteligente. En el campo era todo, ahí se desarrollaba su personalidad. Era él, era el dueño del mundo, era el que mandaba.

Chico Linares, ex capitán del Cádiz, me decía que no había forma de marcarlo porque nadie sabía qué iba a hacer.

>> Es que ni él sabía, lo inventaba en el instante. Era raro, porque los velocistas no tienen mucho dominio y él, en cambio, llegaba al balón con un control tremendo. Es difícil conjugar la velocidad con la habilidad.

¿Con quién lo compararía?

>> No sé. Ahora hay jugadores extraordinarios. Yo pienso que no hay nadie. Yo pienso que González hay uno solo.

¿Le gustaría encontrárselo?

>> Ya lo he encontrado, claro que sí. Lo admiro y lo aprecio

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