Tristán si tuvo mala leche


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 Mario Silva su segundo partido de titular

Llegaba el Cádiz a Riazor después de acumular seis semanas sin ganar. Venía el Deportivo de sumar una importantísima victoria en Sevilla. Todo hacía presagiar una jornada de transición cómoda previa al derby. Sin embargo, parece que el mal de las cinco de la tarde esta temporada agarrota las ideas de los coruñeses y casi acaba por tumbar una victoria trabajada.

Joaquín Caparrós había dispuesto todo para que la fiesta de Sevilla no parase. Incluso Diego Tristán gozaba de una nueva oportunidad después de que se especulase con su posible suplencia, como contra los de Juande Ramos. Sin embargo, a los tres minutos un remate de De La Cuesta absolutamente sólo en el área pequeña volvía a despertar los fantasmas de esta temporada en Riazor. Dos minutos más tarde, Molina resolvía no sin apuros un lanzamiento lejano de Oli.

El Cádiz tocaba fácil, con el Deportivo corriendo detrás de la pelota. Oli y Enrique se movían entre líneas con gran comodidad, mientras en el ataque coruñés cada balón que tocaba el delantero de La Algaba era respondido por la grada con una creciente pitada.

Mediada la primera parte, la lesión de Iván Ania, dio al traste con el planteamiento de Víctor Espárrago. En su lugar, un desaparecido Jonathan Sesma se intercambiaba con frecuencia con Oli en banda. El Deportivo lograba hacerse con la posesión del balón, pero sería hasta cumplida la media hora cuando una falta, la de siempre, botada por Pedro Munitis, obligase a intervenir a Armando.

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Suárez de los pocos que mantuvo una buena línea

El Cádiz iba perdiendo fuelle y cedía la pelota a un Deportivo en que ni Duscher ni Sergio lograban conectar con Juan Carlos Valerón. Sin embargo, la mejor noticia de estos dos partidos es que el los coruñeses vuelven a tener banda derecha, no sólo para defender, sino también para llegar con peligro. Munitis y Víctor se cambiaban constantemente de posición, mientras Capdevila y Manuel Pablo miraban con frecuencia al área.

Los últimos cinco minutos del primer tiempo demostraron por qué Armando ha sido elegido mejor portero de la Liga del mes de Noviembre. Hasta en tres ocasiones se lució el que fuera Zamora de Segunda División: primero un lanzamiento lejano de Sergio, luego una media chilena de Jorge Andrade y, finalmente, un cabezazo de Juanma a la salida de una falta que a punto estuvieron de adelantar a los de Caparrós. El Deportivo llegaba con fuerza, y el Cádiz en medio del temporal se veía obligado a realizar una segunda sustitución con la lesión de De La Cuesta.

La segunda mitad comenzaba igual que los compases finales de la primera: un Cádiz que buscaba respirar y un Deportivo que intentaba encerrar al conjunto amarillo en su área. En medio de la ofensiva, el primer espada del ataque capeaba como podía el temporal de la grada. Sobre todo bajo amenaza del “huracán”.

Curioso binomio el que se dio en Riazor a los 10 minutos. Aquellos que silbaban más, pasaron a gritar con fuerza el gol del nueve deportivista. En cuestión de segundos Diego calló a la grada. Aún así, pocas veces se ha visto celebrar un gol a un equipo local con parte de la afición silbando. Esto debe hacer reflexionar a público y jugador. Era el séptimo de la temporada, faltan trece para cumplir con su palabra.

Con marcador en contra pocas opciones le quedaban a Espárrago. Afrontaba la remontada con el media punta Estoyanoff en ataque y Pavón y Enrique en los extremos. Los amarillos gozaban del balón, pero cuando se acercaban al área deportivista se le agotaban los recursos. Han sido los andaluces víctimas de su propia inocencia. Bien plantados pero sin esa “mala leche” que, por ejemplo, a Diego Tristán no le faltó hoy.Han sido los andaluces víctimas de su propia inocencia. Bien plantados pero sin esa “mala leche” que, por ejemplo, a Diego Tristán no le faltó hoy.Han sido los andaluces víctimas de su propia inocencia. Bien plantados pero sin esa “mala leche” que, por ejemplo, a Diego Tristán no le faltó hoy.Han sido los andaluces víctimas de su propia inocencia. Bien plantados pero sin esa “mala leche” que, por ejemplo, a Diego Tristán no le faltó hoy.Han sido los andaluces víctimas de su propia inocencia. Bien plantados pero sin esa “mala leche” que, por ejemplo, a Diego Tristán no le faltó hoy.

El Deportivo esperaba la oportunidad en los huecos dejados por el equipo de Espárrago. Pero de ahí al final, el único disgusto que encontró sería la lesión de un desafortunado Víctor.

Guillermo Parga / Riazor.Org Fotos: Reuters

Autor:G.Parga / Riazor.Org

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