Que se equivoquen otros

album_bil_cad_02.jpgEl Cádiz ha perdido encuentros dolorosos esta temporada, pero lo de ayer ha sido un golpe tremendo. Un golpe duro de encajar. De penalti, en el alargue del partido, y con el rival con uno menos cerca de 80 minutos. Para colmo en un corner directo. Pero no ha sido la única vez, ni será la última que pase. De eso podemos estar seguro todos.  Me dicen los que estuvieron cerca que Víctor tardó en comparecer ante la prensa. Obvio que estaría levantando la moral de un equipo que estaba pensando como justificarse ante los que iban a quejarse del escaso botín. Al fina, un cúmulo de circunstancias, todas imprevisibles, culminó en el inesperado final, que deja a los amarillos de vacío. Hoy la prensa vasca hablará de Milagro en La Catedral. Porque lo fue. Sobre el partido en sí, poco que contar, pues lo vivido tras la acción que propició el corner de Julen marcará para la historia este partido. Pocos recordaran que Espárrago sufría un reves al poco de comenzar, con la lesión de Pavoni cuando apenas se llevaban cinco minutos disputados. Entro Fernandito Morán y el ex capitán del Racing cumplió sobradamente. Tiene desparpajo, es atrevido y viene de mil batallas.En el minuto diecisiete, por doble amarilla, era expulsado Amorebieta. Eso hizo que Megía Dávila fuera cocido a pitadas en San Mamés, a pesar de que el canterano vasco cometió tres acciones merecedoras de tarjetas en apenas un cuarto de hora. Y Megía hasta le perdonó la primera. Quizás para compensar, se castigó con libre indirecto a Limia dentro de su área. Fue el primer borrón del portero argentino, que no estuvo en absoluto brillante. album_bil_cad_03.jpgCon el balón cada vez más en posesión amarilla y con un jugador más iba a terminar el primer tiempo. En el segundo, el Athlétic dio un paso atrás más si cabe a medida transcurría el partido. A falta de buenas acciones peligrosas de los delanteros, el gol, si llegaba, tendría que ser a balón parado. El Cádiz tuvo muchas. El Athlétic casi ninguna… La más clara amarilla corrió a cargo de. Fleurquin en el minuto 80, en un saque de esquina que cabeceó con efecto por encima de Lafuente, aunque también del larguero. A raíz de aquí, el Cádiz daba por bueno el punto. Más todavía lo daba Clemente, que mandó retirar del terreno a Urzáiz y después a Adúritz. A este último, a falta de cinco minutos, le sustituyó Julen Guerrero entre protestas del respetable… Si el portugalujo no le mete un gol ni al arco iris pensarian….Y así de grande es este espectáculo. El show ni siquiera se había anunciado pero estaba por llegar. Nadie podía sospechar que en el último saque de esquina del partido, con unos rojiblancos que tenían a sus mejores rematadores en el banquillo pudiera pasar lo que pasó. En Primera un error es fatal, y el Cádiz cometió unos cuántos. El primero de todos ellos el de no terminar el partido en el área de Lafuente. Pudo pasar desapercibido, pero no lo fue. De haberlo sido en las tertulias futboleras la discusión seria otra: conformismo vs inconformismo.Pero el fútbol es un juego, y como tal,  aunque veces se olvida, es un deporte de aciertos y errores. A veces se cometen y los rivales no los aprovechan. Otras veces, teniendo aciertos, el rival tiene uno más y gana y te deja en blanco. Pero los profesionales saben que el fútbol siempre permite vengar una derrota. Lo hace además pronto, cada siete días. El Alavés deberá pagar los platos rotos. A ellos les toca ahora equivocarse. Aunque para fallos y desaciertos ayer, los del equipo de Clemente, aunque ganaran. Ni ellos se lo creen.

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