El Cádiz CF le gana el pulso al Real Oviedo

Y Servando le gana el pulso a Linares

Servando y Linares, los capitanes. Los dos marcaron. Fotos: la nueva España

Los dos con 44 puntos. Uno segundo y el otro tercero. La, a priori, ventaja del factor campo compensada con la racha carbayona de diez partidos sin perder. En resumidas cuentas, la jornada 26º trajo a Carranza un auténtico pulso entre dos de los mejores equipos de Segunda División, que si están donde están es por méritos propios, lejos ya de los inicios titubeantes de unos y otros.
El encuentro comenzaba con sorpresa, con Barral de 9 titular y Jona Mejía en el banquillo. Carrillo y Aitor fueron finalmente los descartes. En el Real Oviedo de Anquela, nada que no se supiera. Confiaba en su defensa de tres centrales, con Diegui y Mossa en los laterales. El encuentro comenzó como una partida de ajedrez. Nadie quería equivocarse y salvo un remate de cabeza algo extraño de Barral que Herrero sacó de la escuadra el encuentro discurría sin sobresaltos. La presión de las líneas de Anquela era de lo mejor que se ha visto en esta temporada y el Cádiz no se encontraba cómodo, aunque tampoco el Real Oviedo ni siquiera llegó a probar al meta albaceteño amarillo.

Pulido Santana fue muy contestado por los visitantes por la expulsión.

El gol del Real Oviedo

En una jugada aislada llegó la acción que marcó el partido, pues obviamente la expulsión condiciona tanto al que ataca como el que defiende. El colegiado, Pulido Santana, sanciona con tarjeta roja una durísima entrada de Rocha a Carpio muy cerca del banquillo del Cádiz. Quizás excesiva, aunque también es cierto que instantes antes no fue avisado de una acción fea y antideportiva de Christian a Álvaro Garcia, el recién nombrado cadistafino 2017 que debió señalarse con penalti

El paso por vestuarios revolucionó al equipo local motivado por el cambio táctico que realizó Cervera que dio entrada a Alberto Perea y Jona dejando en la ducha a Abdullah y Barral. No fue un simple cambio de piezas, por el madrileño se colocó en la posición de extremo zurda desplazando a Alvarito a la media punta. Las cosas que el fútbol tiene llevó a  que cuando mejor estaba el equipo llegó el mazazo del 0-1 en una acción ingenua que acaba con falta de Kecojevic cerca del área de Cifu. El centro de Berjón, en una de sus especialidades es cabeceada con mucha fortuna por Linares de forma inapelable. Era el minuto 54, quedaba mucho pero el Cádiz se veía obligado a remontar un resultado, algo que todos sabían que no se había conseguido en lo que se llevaba de liga.

Si acertó Cervera en el descanso con los cambios, también estuvo atinado retirando a Garrido y dejando su sitio a Eugeni Valderrama. El catalán, sin entrar mucho en juego, participó en el empate propiciando un centro al área que acabó en un disparo de Alberto Perea con su pierna derecha a la escuadra izquierda de Herrero. Un auténtico golazo que abrió el camino al siguiente, sólo siete minutos después y con un remate lleno de fé y confianza del capitán Servando. Ya no se movió más el marcador, Servando, el capitán, fue el ejecutor victorioso del pulso echado a un Real Oviedo que dejó señas de ser un bloque consolidado, trabajado y que sin duda estará entre los seis primeros.

 

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