Tarjeta roja a los amarillos

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 Agné debe tomar medidas

Antes del pitido inicial en Albacete, estaba absolutamente convencido que lo único mejorable, el aspecto más criticable de las primeras siete jornadas, fue lo acontencido en el Bahía Sur y en Lucena. No se podía permitir afrontar más de una hora fuera de casa dando la ventaja al rival de jugar con uno más. Y que nadie lo discuta pues en ambas ocasiones las expulsiones de Kike López y Ceballos eran por acciones mucho más cerca de acabar en la ducha que de continuar en el campo.

Y es que ya la coincidencia fue plena el pasado domingo en Carranza cuando Kike Márquez soltó un manotazo en la cara a un rival apenas dos minutos de empezar. Se libró de la roja. ¿Porqué? Pues seguramente porque el árbitro no quiso ponerse a la afición local en contra. Otro gallo hubiera cantado a domicilio. No contento con eso, el extremo sanluqueño volvió a ponérselo fácil a Alberto Suárez, que así se llamaba el colegiado. En dos minutos, amarilla más amarilla y a la ducha. Una expulsión que significaba que siguiendo la inercia del fútbol, impedía ya que el Cádiz ganara a domicilio, sobre todo tras el gol que vino después.

Al finalizar el encuentro, Kike Márquez pedía disculpas por su expulsión, aseverando la injusticia. Habrá que verlo, aunque no hace falta ver nada para sacar una tarjeta roja a toda la plantilla. Es imperdonable que el equipo tenga el tan poco oficio de no saber contemporizar, nadar y guardar la ropa lejos de Carranza con los árbitros. O esto se cambia o el título de campeón del grupo IV puede ser una quimera en apenas unas jornadas. Agné debe tomar medidas drásticas.

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