El cuento de nunca acabar…


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… que acabará en Melilla.

Cádiz y Melilla se encuentran empatados a cincuenta puntos. Para el Cádiz, esta temporada parece el cuento de nunca acabar, un desagradable día de la marmota, un círculo vicioso del que es imposible salir. Cuando consigue abrir un hueco importante con sus perseguidores, cuando parece tener otro objetivo más allá de luchar por la cuarta plaza, el equipo retrocede y se complica la existencia.

 Dicen que para avanzar, muchas veces es necesario retroceder para coger impulso. El Cádiz ha retrocedido demasiadas veces, ha entrado en una dinámica difícil, que mina la moral de la plantilla y de la afición. Hace dos jornadas tenía seis puntos de ventaja sobre el Melilla, al que su irregularidad casi dejaba descartado para competir con los cadistas. Ahora, ambos están empatados, al mismo nivel, con la dificultad añadida de que tendrán que verse las caras en el último encuentro de Liga y que, de persistir el empate a puntos, al Cádiz no le quedará otra que ganar en tierras norteafricanas para asegurarse el puesto de play-off.

 La irregularidad ha sido la bandera de ambos equipos esta temporada. El Melilla sólo ha estado tres jornadas en puestos de play-off esta campaña (dos de ellas, por encima del Cádiz) y su poca constancia ha evitado que esté, a día de hoy, más arriba en la clasificación. Ambos equipos han mostrado trayectorias diferenciadas este año. Cuando uno atravesaba por una racha positiva, el otro pasaba por una racha nefasta de resultados.

 En la sexta jornada de Liga (última en la que el Cádiz detentó el liderato del Grupo IV de Segunda B) el Melilla acumulaba dos derrotas, dos empates y dos victorias. En total, ocho puntos frente a los dieciséis que por aquel entonces tenía el Cádiz. A partir de esta jornada, empezó la primera gran crisis de juego y resultados del Cádiz, que desencadenó el cese de Risto Vidakovic en sus funciones como entrenador amarillo. En siete jornadas, el Cádiz sumó seis puntos de veintiuno posibles, cayendo hasta la sexta plaza. Fue, precisamente tras el encuentro contra el Lorca Atlético, la primera vez que el Melilla entró en puestos de play-off. Los melillenses, en estos siete encuentros consiguieron enderezar el rumbo, pasando de la décima a la cuarta plaza, tras sumar quince puntos de los veintiuno que había en juego: había logrado superar la desventaja que tenía con respecto al Cádiz en la sexta jornada (que acumulaba el doble de puntos que el conjunto norteafricano) y tenía un punto más en la clasificación.

 Con la llegada de Jose González al banquillo cadista se revertió la situación. El Cádiz sumó cuatro victorias en cinco encuentros, logrando un total de doce puntos sobre quince posibles, acabando 2010 con treinta y cuatro puntos y ubicado en la tercera posición. Peor le fueron las cosas al Melilla en estos cinco encuentros. Aguantó hasta la decimoquinta jornada en puestos de play-off (estando hasta la catorce por encima del Cádiz) y después, se despeñó hasta ocupar la octava posición en la jornada dieciocho. La culpa de ello la tuvo una nefasta racha en la que sólo logró una victoria, un empate y tres derrotas en cinco encuentros.

 Sin embargo, la tendencia volvió a invertirse con el inicio de 2011. Fue a partir del enfrentamiento directo entre ambos conjuntos en el Ramón de Carranza, en el que el Melilla venció por la mínima. El Cádiz se mantuvo tercero, el Melilla ascendió hasta la sexta plaza. Una jornada más tarde, tras caer en Jaén, el Cádiz salió de los puestos de honor del Grupo IV (quinto) y el Melilla, se mantuvo sexto pese a perder contra el San Roque Lepe. Desde la jornada veintiuno a la veinticuatro, las trayectorias inversas de ambos conjuntos se aprecian a la perfección: el Cádiz sumó una victoria y tres empates (seis puntos) y el Melilla un empate y tres victorias (diez puntos)

 Nuevamente, cuando el Cádiz volvió a la senda del triunfo ante el Estepona, volvió a distanciarse del Melilla, que inició una nueva dinámica perdedora. Antes de la disputa de la vigésimo novena jornada de Liga, el Cádiz logró tres victorias y un empate, mientras que el Melilla cosechó dos derrotas, un empate y una victoria. Fruto de esta racha, llegamos a los seis puntos de ventaja que el Cádiz tenía hace dos jornadas, antes de acumular sendas derrotas contra San Roque Lepe y Écija, complicándose enormemente la vida.

 El Melilla, como el Cádiz, es un conjunto tremendamente irregular. Al Cádiz le cuesta mantener la línea, parece que le duele separarse de los rivales. Tal vez le hace falta un mayor trabajo a nivel mental. Sin embargo, al Melilla le falta mayor fortaleza mental que a los cadistas. Su irregularidad, a pesar de llegar empatados a puntos tras la trigésima jornada, ha sido más manifiesta, provocando que sólo haya estado en tres jornadas en puestos de ascenso directo.

 Pese a ello el Cádiz debe de dejar de jugar con fuego, porque acabará quemándose. La situación hace dos jornadas era bastante mejor que ahora. El peligro no sólo está en el Melilla, sino en el Ceuta, el Écija o el Roquetas. A pesar de todo, el fútbol son resultados, sensaciones. Por delante quedan veinticuatro puntos en juego, de los que el Cádiz debe intentar sumar la mayoría para no llegar a la última jornada con apuros y urgencias.

Autor:Belmonte

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