No ha sentado nada bien en el Jaén futbolero que Joseba
Arriaga (en la teoría y en la práctica) les haya dejado en la estacada. Tampoco
ha ayudado en ello los silencios del adiós.
El jugador tenía una cláusula de un millón de euros pero ni
por asomo el Cádiz puede llegar a esas cifras, como tampoco a los 700.000 que filtran
de las oficinas jienenses. Como si de la asistencias a las manifestaciones se tratara, la cantidad de la que se habla en Cadiz son diametralmente opuestas: Y si no apunten esta: 30.000 euros.
En esa línea, y para que nuestros lectores conozcan el día
después de Arriaga en Jaén, publicamos artículo de opinión de Miguel Ángel Contreras,
de la redacción de Deportes del Ideal Jaén, reflexionando sobre cómo se ha
gestado del que ha sido jugador franquicia estas dos últimas temporadas en el
Real Jaén. De actor de películas detercera categoría, lo ven como revelación en los próximos Goyas, los que
se darán en junio de 2010.
El traspaso en euros
03.07.09 -
MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS
DE un euro a un millón de euros. En este intervalo se mueve
el montante del traspaso de Arriaga al Cádiz. Al menos, por lo dicho
oficialmente, porque ni Cádiz (que no tiene las arcas para hacer alardes), ni
Real Jaén han dado una cifra. Ayer se hablaba de 700.000 euros desde Jaén; ni
de un cuarto de esto desde Cádiz. Y de ahí nacen todas las especulaciones. Que
si ha sido algo ridículo, gratis porque tenía la palabra del club, que para que
se filtra la supuesta cláusula para luego no dar explicaciones, que si el
amistoso (que ni siquiera es seguro) sabe a palmada en la espalda.
Se equivoca el Real Jaén con su silencio sepulcral, como se
equivocó anunciándolo en la web 24 horas después de hacerlo la del Cádiz. Si ha
sido mucho, el aficionado tiene derecho moral a saberlo, no digamos el
accionista, que lo tiene 'empresarial'. Si ha sido poco o nada, también. Y
nadie se escandalizaría porque se entiende que un jugador tiene la sartén por
el mango y se comprende además que esto es la Segunda B, un pozo desde
el que es muy difícil salir, ya se sea equipo o jugador, y que no se obligaría
a un futbolista que se ha portado muy bien con el club a que deje una
oportunidad de oro con 27 años a la espalda.
Lo que molesta es la ignorancia, el sentirse ninguneado, el
aficionado cuando interesa, con deberes y sin derechos. Y hay veces que
fastidia más que otras. Las cuentas de un club suelen estar llenas de agujeros
negros (y dinero ídem), pero en el Real Jaén todo es secretismo, entendible a
veces, incomprensible otras; hasta las taquillas, que en la antigua Victoria
llegaron a decirse por megafonía en el descanso y eran ovacionadas si eran
grandes.
Como con Cañadas todo se diluirá, se hablará de una cifra de
seis dígitos o algo así y a otra cosa, que por cierto debería ser buscar un
sustituto o algún nombre con la campaña de abonados a tres días vista. Y una
última cosa: el jugador tenía un precontrato con el Cádiz desde hace ya por si
el Real Jaén no subía. Quien lance la hipótesis de que le daba igual si el Jaén
ascendía que se lo haga mirar. Yo vi al jugador tras el partido, sus lágrimas,
y hablé con él. Si le daba igual, el Real Jaén no sólo ha perdido a un
magnífico pelotero, sino al próximo actor revelación en los Goya.