La última vez del Real Murcia en Carranza

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La última vez del Real Murcia en Carranza. La cordialidad reino antes, durante y después del partido.Foto: Archivo/cadistasfinos.com

La última vez que el Murcia vino a Carranza lo hizo con el agua al cuello. Los amarillos y granas antes de empezar el partido tenían intereses contrapuestos: uno miraba para arriba, y el otro ni quería mirar para atrás.El Murcia ganó en Cádiz con un gol del argentino Carrera en el minuto 92 y salió de los puestos de castigo después de estar en ellos 59 jornadas seguidas entre Primera y SegundaCincuenta y nueve jornadas consecutivas -treinta y dos en Primera División la pasada temporada y las veintisiete primeras de esta campaña en Segunda- estuvo el Real Murcia en puesto de descenso, de las que salió en Carranza bajo la batuta del buen técnico lorquino Casuco.Aquel partido, además de eso, los cadistas podemos recordarlo como el día en que Espárrago le dio la espalda en público a Fredi. Fue el ultimo día en que Fredi ¿sudó? la camiseta del Cádiz. Era marzo y el Cádiz estaba sin la frescura que le llevó a las siete victorias consecutivas de noviembre y diciembre. El gol murcianista llegó cuando más duele, cuando nadie lo esperaba. Para colmo de males, a la semana siguiente se debía visitar a uno de los más firmes candidatos al ascenso: El Real Club Celta….

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Oli de más a menos…

Crónica del partido en nuestra web. Así lo vimos. La sensación que ha dejado hoy el Cádiz ha sido pobre. Los tres empates encadenados en las últimas jornadas se combinan con esta derrota para dejar un sabor muy amargo. Pero lo malo no es la clasificación, seguimos terceros y sólo dependemos de nosotros mismos, lo malo es la falta de ideas, la carencia de recursos y el agobio que la plantilla transmite a una hinchada que le cuesta despertar de un sueño para el que quizá no estaba preparada.Salieron los amarillos con buenas intenciones. Enrique y, sobre todo, Oli, anduvieron muy activos creando un relativo peligro en el área murciana. De hecho, en una jugada a balón parado el asturiano logró introducir el balón en la portería de Olave pero la jugada quedó anulada por fuera de juego. A partir de aquí los miedos atenazaron al Cádiz. El partido se transformó en un duelo de despropósitos en el que ninguno de los dos equipos era capaz de echar la pelota al suelo y tocarla.

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Abraham lo intentó. Fue el mejor

El balón quemaba en los pies, especialmente a los jugadores amarillos, y las dudas y los nervios reinaban sobre el césped. Nadie era capaz de asumir la responsabilidad. Entre bostezo y bostezo, el locuaz Karanka aprovechó una falta de entendimiento entre la defensa y el portero cadista para tirar una vaselina sobre Armando que no se convirtió en gol por la acción de Abraham Paz.El Cádiz sólo creaba peligro por impulsos. Manolo Pérez y Paz estaban perfectamente cerrados por Karanka y Richi respectivamente y ni Suárez ni De Quintana eran capaces de crear juego. Arriba Sesma andaba fallón, Enrique demostraba su verdadera categoría y Pavoni y Oli se precipitaban en un ansia absurdo.En el vestuario el Cádiz no fue capaz de borrarse de la cabeza la palabra ascenso. Es más, la euforia desatada, entre otros por el «muy cadista” Diario de Cádiz, era una losa cada vez más pesada para las espaldas de los futbolistas amarillos. Tampoco el banquillo fue capaz de reaccionar ante la evidente falta de ideas. El partido había que ganarlo por la tremenda, era lo único que quedaba, y ni Fredi ni Dani se caracterizan por su capacidad para transmitir lucha y ganas.

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Fredi en el disparadero

El Cádiz naufragaba ante un rival que se limitaba a verlas venir. En toda la segunda mitad sólo una falta lanzada por Paz y una jugada de Pavoni estuvieron cerca de convertirse en gol. Lo demás, tiros demasiado lejanos llevados por la precipitación, centros sin sentido, pelotazos, carreras infructuosas,… un repertorio de desatinos que se culminó en el descuento. Carreras, el mejor del partido, remató con una perfecta bolea un centro desde la derecha y apuntilló a un Cádiz que no mereció otra cosa.Mala tarde para todos los que sentimos en amarillo, aunque nos queda una lectura positiva, hemos fallado la última vez que podíamos fallar.A partir de ahora hay que ponerse a ganar. Pero, desde mi punto de vista, lo que más claro queda es que el Cádiz ha perdido la frescura que un día tuvo y la Primera División más que un sueño se está convirtiendo en un yugo demasiado pesado para los jugadores amarillos. Habrá que retomar el discurso del partido a partido y reestructurar un equipo que necesita ánimos y confianza en sí mismo.Fotos: JB para cadistasfinos.com

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