¡Bienvenida Zona Media!


cad_cel_01.jpgEl Celta cayó en Carranza. Ha caido el mejor rival de esta liga.Foto:Alvaro T./cadistasfinos.com

El Cádiz recibía al Celta de Vigo después de haber ganado por 3-1 al Racing de Ferrol. No fueron pocos los que minimizaron los puntos amparados en la indudable debilidad de los de las rías altas. Con idéntico resultado, tres a uno, tornaran a las rías Bajas, quizás el mejor bloque que ha pasado esta campaña por Carranza, y ya habían pasado antes ocho.

El primer tiempo estuvo nivelado, aunque quizás con mayor color celeste en el control del encuentro, en el juego estático. Aun así las ocasiones más claras las tuvo el Cádiz, una, la más nítida, en una gran contra conducida por Lobos que, soltando el balón a la primera, se la puso en la cabeza de Dani. El remate de este remontó tanto vuelo que se fue fuera de la meta de un Pinto que se quedó a media salida. Gran ocasión. Antes de eso hubo una jugada protestada por los celtiñas. Cannobio se había plantado sólo ante Contreras, el uruguayo buscó tanto perfilarse para la zurda que terminó pifiando. Esa jugada y un tiro al poste por fuera de Mario Suárez en el lanzamiento de un libre directo fueran las únicas preocupaciones de un Celta en ataque en todo el primer periodo.

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 Gastón Casas marcaba el tercero. También es su tercero en liga.Foto:cadizcf.com

Sin cambios tras el descanso. Eso en cuanto a hombres, pues en la reanudación se pudo ver como de inicio López Caro parecía haber dado la orden de esperar un poco más atrás. Ya no quería tanto la posesión. O eso o fue el Cádiz quien dio un paso adelante. Especialmente Cristian tiraba de la defensa hacia delante, aunque sobre todo primaba el juego colectivo. Nuñez bajó tras el descanso, al igual que Owusu. Cannobio se intuía podía hacer daño en cualquier momento a balón parado, siendo esta el arma más recurrida por el Celta para hacer daño a una defensa, baja en altura, pero alta en seriedad y orden defensivo. El partido discurría con mucho centrocampismo, con dos equipos muy bien trabajados. Quien cometiera el error terminaría pagándolo. Hubiera sido lo lógico. Dani Martín, bullicioso como siempre, pero esta vez sin mal tino, coronilleó hacía la puerta de un Pinto que empezaba a tejer una de las tres malas costuras que le dio a una carrera brillante como celeste. Con este resultado llegó un doble cambio. Parri y Gustavo permitieron descansar a Nano y Rivas. Aplausos para todos, en especial también para Calderón que demuestra con hechos que no es palabrería su compromiso de recuperar a todos para la causa.

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Parri poco a poco está cobrando protagonismo.Foto:cadizcf.com

Uno y dos. Dos faltas después del gol de Dani le bastó a Cannobio para nublar la tarde a los amarillos. En la primera faltó muy poco. En la segunda, quizás en la peor defendida de todo el partido, la zaga reculó más de la cuenta y era Perera, quien si no, el más listo (con el hombro, pero fue tan rápido como disimulado) para lograr el empate. Otra vez a sufrir por el resultado. Menos mal que el equipo se repuso muy pronto.

Cristián y Enrique tardaron cuatro minutos en fabricar el centro que acabó con otra gran cantada de José Manuel Pinto. El del Puerto de Santa María debió pasar un mal viaje de Madrid a Jerez el sábado. ¿Mal de altura a estas «alturas»? ¿Lo gafaron? No era normal verlo tan inseguro. Dani, que andaba por allí, y que es listo, más lo fue tras percatarse del hombro de Perera. No quiso ser menos y con sutilidad suprema aprovechó el regalo de su compañero en la selección andaluza. El delirio. Quedaba un cuarto de hora. Pero se aguantó. Incluso tuvo el Celta una concesión de última hora del colegiado David Miranda. Una acción en la que Bezares despeja con fuerza pero sin ser punible fue señalada como tiro libre pegado a la cal del área y en la perpendicular de Contreras. Se mascaba la tragedia, pero lo que llegó fue la barrera del Cádiz defendiendo el disparo de Jesús Perera.

En el último minuto y cuando se esperaba con ansiedad el minutaje de alargue, volvía aparecer Lobos. El platense dejó atrás a Cannobio en larga carrera. Paró,templó, y con el exterior buscó el pase imposible a Gastón Casas. Este, que sabía que Pinto estaba gafado. Le buscó, lo fintó, y lo sentó de culo. Todo a la vez que con su pierna preferida incrustaba el delirio en el Carranza. ¡Bienvenida Zona Media!

 

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