Alirón sin juego, sin lustre y sin brillo

El Cádiz se proclama campeón del Grupo IV de Segunda B pese a perder en el Municipal de Lepe ante un San Roque que, con mucho orden, pudo imponerse a los cadistas. El equipo, con la mente más puesta en el Balompédica Linense-Lucena que en su compromiso liguero. çEl Cádiz tenía en el Municipal de Lepe la posibilidad de proclamarse campeón del Grupo IV de Segunda B. Para ello, le valía con ganar a los onubenses o con hacer lo mismo que el Lucena, que jugaba hora y media antes que los amarillos contra la Balompédica Linense. El encuentro también era importante para los aurinegros, que contaban con opciones para clasificarse para la Copa del Rey.Jose González presentó dos cambios en el once: Óscar Pérez (que regresaba tras haber cumplido un partido de sanción) y Juanse Pegalajar (que cubría la baja del lesionado Ikechi) El once cadista estuvo integrado por Aulestia, De Coz, Murillo, Baquero, Camille, Yuste, Óscar Pérez, Ferreiro, Juanse, Cases y Akinsola. Ante la coincidencia de colores con el San Roque de Lepe, el Cádiz saltó al terreno de juego completamente de naranja.Tras el pitido inicial del valenciano Carbonell Hernández pudo verse a un San Roque mucho más activo que el Cádiz, haciendo una presión muy adelantada. Además, los aurinegros se mostraban más ordenados, tratando de entrar por las bandas o mediante desplazamientos largos buscando a su referencia en ataque, Urko Arrojo. El Cádiz, por su parte, salió algo más relajado: el Lucena perdía por 2-0 y estaba a un paso de lograr su campeonato. A los seis minutos Héctor Yuste probó fortuna, con un disparo lejano al ver a Madruga, portero lepero, adelantado. Su lanzamiento se marchó alto. Poco después, Ferreiro, que se dejó caer a la banda izquierda, centró al área, buscando a Juanse, pero el jiennense no llegó a rematar porque se le adelantó Raúl Albentosa. De forma obligada, el San Roque de Lepe realizó su primer cambio a los doce minutos de partido. Dos minutos antes, Sergio Sánchez se lesionó en el aductor, teniendo que ser sustituido por Fran Lepe. Nada más realizarse el cambio, llegaría el primer acercamiento de peligro del cuadro local a los dominios de Aulestia. Álvaro se aprovechó de un error de Jeison Murillo para disparar, suave, a la portería cadista. El lanzamiento fue blocado sin dificultad por el guardameta amarillo. El Cádiz pudo marcar a los quince minutos de partido, después de que el colegiado señalara penalti favorable a los amarillos. Un centro al área de Juanse Pegalajar terminó con un empujón por detrás de Albentosa, cuando Cases se disponía a rematar. El árbitro, señaló la pena máxima y amonestó al central aurinegro. El penalti fue lanzado por Akinsola, dando el balón en el palo. El rechace le llegó de nuevo al nigeriano que, con todo a favor, disparó fuera. Seis minutos más tarde, Héctor Yuste pasó a ser el primer jugador del Cádiz en ver la amarilla, después de hacer una falta en el mediocampo. Poco después, el San Roque de Lepe marcaría el 1-0, después de que Moscardó rematara, a placer y en el primer palo, un córner. Paralelamente al gol, el Cádiz se proclamó campeón del Grupo IV: había acabado el encuentro de la Balompédica Linenese y el Lucena había perdido. Pasara lo que pasara en Lepe, ya nadie le arrebataría el liderato al Cádiz. Tras una falta peligrosa de Jeison Murillo sobre Urko Arroyo cerca de la frontal, el Cádiz realizó su primer cambio. Moke entró en lugar de un Héctor Yuste al que su sustitución no le sentó nada bien. En la siguiente jugada, Lobato vio la cartulina amarilla tras hacer otra falta sobre Cases cerca de la frontal del área lepera. Sin embargo, se sacó sin consecuencias.El Cádiz estaba atascado, sin encontrar huecos y retrasando de forma constante el balón. El equipo estaba espeso, sin profundidad ni ideas. Apenas entraba por las bandas, donde Ferreiro se veía desaprovechado jugando en un perfil (el zurdo) que no era el suyo. Con el 1-0 favorable al San Roque de Lepe se llegó al descanso. El segundo tiempo, como el primero, fue para olvidar. Los amarillos agotaron sus cambios antes de la reanudación. Goikoetxea y Dioni Villalba ingresaron en el terreno de juego en lugar de Samuel Camille y Cases. Con este cambio, Baquero pasó a ocupar el lateral zurdo cadista. El Cádiz comenzó con algo más de ritmo, tratando de controlar más el balón. Pero fue un espejismo, las llegadas al área lepera eran escasas.Antes del setenta de partido el San Roque agotó sus cambios. Primero, entró Chapi por Álvaro. Después, entró Adrián por Moscardó. Cada vez que el Cádiz podía progresar, acaba retrasando el balón ante la presión del equipo aurinegro. Así fueron pasando los minutos, con un Cádiz que en vez de mirar hacia adelante, miraba hacia atrás.Con más pena que gloria terminó el partido, en el que el Cádiz, pese a perder, se convirtió en campeón matemático del Grupo IV. Un campeonato sin lustre, ni brillo, ni juego. Una forma de cantar el alirón acorde a lo que ha sido la temporada regular del Cádiz.

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