Virtudes y defectos ante el líder (que ya no lo es)

Después de la mala imagen ofrecida en Pamplona, el Cádiz se resarció mostrando a todo el cadismo y a quienes pagaron por ver tan emocionante encuentro las mejores cosas que le llevaron a Primera. Sin embargo, el equipo está aún puliéndose y no ha alcanzado el máximo esplendor.   album_cad_cel_08.jpgVirtudes:   La presión: La echamos de menos hace una semana pero volvió a funcionar ante el Celta. El Cádiz basa su potencial en correr un metro más que el rival, en llegar al balón una centésima antes. La idea funciono a la perfección los veinticinco primeros minutos del encuentro y la última media hora de la segunda parte. En medio, la pájara organizada por el gol celeste, pero en los extremos, al principio y al final, una labor infatigable del centro del campo comandado por el Emperador Fleurquin. El uruguayo (enhorabuena por su regreso a la selección) demostró que está en un momento dulce. Acompañado primero de Suárez y después de Bezares condujo las operaciones de acoso y derribo a la línea de creación celtiña. También es destacable en este aspecto la tarea del Cacique Medina que demostró unas ganas incomparables.   La estrategia: La pizarra de Luis Soler y Victor Espárrago funciona como pocas. El 75% de los goles marcados por el Cádiz hasta ahora provienen de jugadas a balón parado. Sin tener a excepcionales lanzadores (ni Enrique ni Sesma alcanzan el nivel de Manolo Pérez o Dani Navarrete, por mencionar a los más cercanos) el Cádiz construye su peligro sobre la columna de la estrategia. Muchas horas de trabajo son necesarias para goles como el de Fleurquin del domingo o los de Oli y Pavoni de semanas anteriores. Y no sólo el gol. Hasta que Vázquez dio entrada a Lequi por Contreras, cada balón colgado al área viguesa era medio gol. Lástima que no quisiesen entrar.   album_cad_cel_02.jpgEl banquillo: Llevábamos algunos partidos denunciando la inoperancia de los refescos del Cádiz. Cuando entraban las sustituciones el equipo amarillo se diluía aún más. Esta vez no ocurrió así. Medina, que sustituía a Oli, demostró que es mucho más que el primo uruguayo de Miroslajevic; ambición, descaro y lucha son sus principales cualidades. Después entraron Bezares, Estoyanoff e Iván Ania. El primero dio consistencia al centro del campo; el segundo fue la principal vía de peligro cadista (aún así, se espera muchísimo más de él) y el asturiano todo lo que hizo lo hizo bien. Esperemos que estos cuatro sigan en esta línea y que los que compartían con ellos banquillo espabilen. Empezando por Benjamín.   Defectos:   La inocencia: todo el mundo habla del infantil error que el Cádiz cometió en la jugada del gol. Dar la espalda a un lanzamiento de falta en ese punto es algo que no se permite desde edad benjamín. Sin embargo, no es más que un ejemplo de la inocencia que rodea a algunso jugadores amarillos. Otro claro ejemplo fue ver cómo Baiano, a partir del gol, se convirtió en maestro de ceremonias del partido, arrancándole una tarjeta a Paz, provocando la agitación en las filas cadistas, controlando al arbitro… El Cádiz carece de jugadores de ese estilo. Sólo hay que ver la inútil tendencia a tirarse que tienen Pavoni y Enrique, acompañados en esta ocasión por el Cacique Medina.   Pavoni: El hombre destinado a dar el marchamo de calidad a este equipo anda desaparecido. La última vez que se le vio fue en el minuto cuarenta y cinco del partido que enfrentó al Sevilla y al Cádiz en el Sánchez Pizjuán. El poco fútbol creativo que crea el Cádiz pasa por sus botas y si Matías anda despistado, ausente, impreciso,… el Cádiz lo nota. Pavoni debe sentir ya el aliento de Iván Ania en el cogote y tiene que espabilar. Está obligado si pretende ser un crack en la liga de Primera. De lo contrario se quedara en el simple propietario de un pub, con todos mis respetos para los propietarios de pubs del mundo.   Jonathan Sesma: Lo dicho del argentino se puede extrapolar al canario. Én los primeros minutos el Cádiz no goleó porque no encontró a dos de sus piezas fundamentales. El caso de Sesma es aún peor porque en toda la competición no ha aparecido aún y ya llevamos cinco semanas esperándole. Los que hemos visto a Johny jamás pondremos en duda su compromiso, su lucha, su trabajo, pero sí su acierto y su estado de forma. Sesma corre mucho, pero no como antes. Sesma lo intenta, pero no le sale nada. Sesma parece haber perdido la confianza. Al iniciar la liga Benito hablaba maravillas de Paz y Sesma como posibles revelaciones de la temporada. El portuense se ha hecho a la Primera División. Al canario aún lo estamos esperando. Ojalá venga.

Autor:Ccapital

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