De cómo parar dos penaltis y perder la eliminatoria

De cómo parar dos de cinco lanzamientos desde los once metros y perder una eliminatoria. De cómo no parar ninguno de los cinco y ganar, gracias a que el rival ha fallado tres penaltis. Uno, Oinatz Aulestia, desconsolado al término de la tanda de penaltis, con todo perdido. El otro, Miguel Escalona, portero del CD Lugo. La cara y la cruz de una lotería, la de los penaltis. Una moneda al aire, que esta vez, mostró la cruz para el Cádiz. El vasco había tenido actuaciones providenciales a lo largo del partido, salvando al Cádiz con sus paradas. Posibilitando que el equipo, fundido físicamente desde el tercer gol de Juanjo Serrano, llegara con vida a la tanda de penaltis. Menos seguro durante el partido se había mostrado Miguel Escalona, que se había encontrado con un Cádiz arrollador durante todo el partido y, además, había mostrado dudas a la hora de salir a despejar determinados balones. En más de una ocasión se quedó a media salida el portero del CD Lugo, sin que los hombres de amarillo pudieran aprovecharlo. Con todo y con eso, Escalona detuvo un penalti antes de la tanda decisiva. Cuando el primer tiempo agonizaba, supo leerle las intenciones a un Óscar Pérez que dio vida al Cádiz en el Anxo Carro con su gol y que no pudo prolongar la esperanza cadista desde los once metros. Lo tiró a la izquierda del cancerbero gallego, suave, muy fácil. C%C3%A1d-Lug%209.jpg?size=1280x960Óscar Pérez, en el momento del penalty que falló en la primera parte. Foto: P. Ortega Ya en la tanda decisiva, Escalona estuvo cerca de leerle las intenciones a David Ferreiro. Sin embargo, el gallego le engañó, poniendo en ventaja al Cádiz. Pita, primer lanzador del combinado lucense, superó a Aulestia. Con el 1-1 le llegó el turno a Góngora, que quizás, demostró ser el lanzador más en forma del equipo: tiró el mejor penalti de los seis de los que dispuso el Cádiz en el partido. Fuerte, duro, imposible para Escalona. Una correspondencia que no encontró con el lanzamiento de Belforti, que fue detenido por Aulestia. Con el 2-1, llegaba el momento decisivo. El del penalti que podía implicar el 3-1, el de la rotura de la tanda de penaltis. Corrió a cargo de un Bebo Akinsola que, justo antes de lanzar, se persignó. Lo nunca visto. El penalti se le marchó muy, muy desviado. Le dio vida a un CD Lugo que no desaprovechó el regalo: Luismi empataba la eliminatoria en el tercer penalti. Cases, especialista en este tipo de suertes (no en vano, marcó uno al Lorca Atlético en la trigésimo quinta jornada de Liga) no se mostró tan acertado. Su disparo se marchó fuera. La desolación parecía inundar Carranza cuando llegó el turno del cuarto lanzador gallego: Berodia. Sin embargo, el lanzamiento del centrocampista madrileño fue detenido por un Aulestia que mantenía al Cádiz con vida. Yuste, en el quinto y último, no repitió la suerte que sí tuvo con el Albacete en otra tanda de penaltis dramática. Su balón, escupido por el poste, auguraba lo peor. Algo que se materializó con el penalti ejecutado por Manu, que dio el ascenso al Cádiz. El CD Lugo, que hizo una tanda para perderla (fallar dos penaltis suele ser mortal) consiguió un inesperado premio por la ineficacia cadista. Pese a los esfuerzos de Aulestia. twitter-facebook.png

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