Tres puntos más cerca de no se sabe qué.

cad_num_02.jpgNo sé si después del partido ante el Numancia, alguien se permitirá seguir dudando del grado de compromiso de la plantilla amarilla (al menos de los que saltan al campo). Tampoco creo que nadie dude de la afición que respetó a los suyos hasta que explotó, al final de los noventa minutos y con los tres puntos ya en la buchaca. Las dudas que no creo que la victoria ante el Numancia apague son las que se ciernen sobre el cuerpo técnico del Cádiz.Porque lo mejor del partido ha sido la victoria. Los tres puntos y la pelea y la lucha de la mayoría de los jugadores que han saltado hoy al terreno de juego vistiendo la camiseta del Cádiz. A los Sesma, Armando, Acuña, Fleurquin, Enrique, Abraham Paz, Lucas, De Quintana se les podrá reclamar mayor o menor acierto, pero más demostración de voluntad que la hecha ante los sorianos es difícil exigirle.cad_num_03.jpgLo peor, sin duda, una semana más, la imagen. La primera parte del partido ha sido verdaderamente infumable. Y eso que las cosas no podían empezar mejor para el Cádiz. En el toma y daca inicial una horrorosa salida de puños de Juan Pablo dejó el balón en la testa de Sesma que tratando de meterlo, se lo puso en la cabeza a Nano y el gallego no falló. Minuto catorce, uno a cero y el Carranza respiraba tranquilo. Fleurquin pudo hacer el segundo pero Nagore sacó el balón sobre la línea.Si la situación la pintaban calva, mejoró en el minuto 26 cuando Boris se ganó la segunda amarilla tras detener en falta una internada de Javi Acuña. Parecía la ocasión perfecta para que el Cádiz buscara una goleada reparadora, pero cuando había que dar un paso adelante, el Cádiz lo dio hacia atrás. Y llegaron los agobios. Sin mucho peligro, el Numancia era el poseedor del balón. El Cádiz, frente a diez, se acomodó en su área y el partido se sumió en la atonía. Sólo Sesma parecía tener el peligro en sus botas, aunque a la hora de la verdad falló una ocasión clarísima ante Juan Pablo.cad_num_05.jpgEl Cádiz se sustentaba en el trabajo de Paz, De Quintana y Fleurquin. En el otro plato de la balanza, los continuos fallos de Miguel y el desastre absoluto de Nano que ni entregó, ni encaró, ni aportó nada al equipo. Los delanteros tampoco estaban especialmente afortunados. De Paula sigue sin alcanzar el nivel que se le presumía y Acuña pone tanta entrega que pierde su velocidad en carreras innecesarias.El Cádiz vivía relativamente tranquilo agazapado en su área y buscando el contraataque. La salida del desahuciado Enrique, ya en la segunda mitad, le dio al Cádiz sus mejores minutos. Se sucedieron hasta cuatro ocasiones claras que desaprovecharon el propio Enrique, De Paula y Sesma por dos veces.Carranza se temía lo peor. El Cádiz perdonaba y el Numancia llegaba gracias al trabajo infatigable de Bolo y a ciertas facilidades defensivas cadistas. Significativa fue una jugada en la que hasta cuatro jugadores sorianos tocaron el balón dentro del área amarilla. En otra ocasión, una nueva falta de entendimiento sólo pudo ser subsanada por Armando sacando el balón por encima del larguero. Pero el canguelo sería total cuando el galo Berenger estrelló el balón en el travesaño de Armando.El Cádiz tiró de experiencia y durmió el partido para que las únicas ocasiones rojillas tras el susto fueran a balón parado. Los tres puntos resultaban muy importantes para todos y no se podían regalar. Pero el cadismo dejó claro que no quiere perder toda una temporada y tras agradecer a sus jugadores el esfuerzo brindó una sonora pitada a los responsables de esta situación. Y esta semana nadie podrá decir que son los que juegan.

Autor:JG del Valle

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