Punto para enfriar al Lugo

Los de Cervera igualan a uno después de encajar en el minuto dos.

Ortuño, de esta forma, con el muslo, lograba empatar y evitaba la derrota.

Mal. Muy mal, Así se le le puso el partido al Cádiz nada más empezar el encuentro. Los amarillos, que defendían la portería de fondo sur, vieron como en una jugada que pareció más de rugby, de melé, que de fútbol, acabó encajando gol Cifuentes. Su autor, el fornido central Marcelo Djaló, que supo cuerpear lo suficiente para desembarazarse de Jose Mari y de un certero derechazo colar el balón por una maraña de piernas. Corner muy mal defendido que acabó de la peor manera posible.

A partir de ese momento el Cádiz acusó el golpe y el Lugo dejaba a las claras su gusto por la posesión y arrancar desde la defensa todas las acciones. Ese paso atrás incluso le vino bien al Cádiz que quizás en el primer acercamiento vio como Aketxe, en una acción de su especialidad, colocó el balón en el área pequeña de Roberto. Era un libre directo que bien pudo colarse pero que Alfredo Ortuño desvió con uno de sus mulos hasta besar la red. El decimoquinto gol del yeclano, que volvía a ver puerta en Carranza después de dos jornadas en blanco.

Ager Aketxe, debutaba en Carranza de titular por vez primera. Tuvo detalles y dejó su impronta a balón parado.

El empate hizo cambiar la dinámica del partido. El Cádiz, especialmente con Alvaro García, pese a tener como pareja a uno de los laterales más en forma de la categoría, Jordi Calavera, percutió en dos o tres ocasiones con enorme peligro. Sólo no atinar con el centro o el desacierto en el remate de Salvi Sánchez hizo que el marcador no diera la vuelta antes del descanso.

En la reanudación, con el viento en contra, los amarillos no se sintieron cómodos en ningún momento. Incluso hubo una fase del partido, cercana a la hora, en que en un símil baloncestístico ya  hubiera perdido Cervera el típico tiempo muerto. Sin embargo, ocurrieron dos acciones que tuvieron su peso indudable de aquí al final. Una, la expulsión de Aridane por una entrada a Antonio Campillo en el centro del campo. La otra, instantes antes de esa expulsión el doble cambio de Cervera, con entradas de Gorka y Nico por Aketxe y Salvi.

Gorka, Buenos minutos el del bilbaino.

Nada más producirse la salida del central canario era Servando el que suplía a Ortuño, en un claro mensaje de que lo importante era salvar el punto, terminar la jornada en zona noble y dejar a los lucenses a siete puntos, además del gol average ganado.

Sufrió el Cádiz pero lo logró. Especialmente relevante la frescura y desparpajo de Gorka y Nico, a los que se les vio especialmente motivados. Entre ambos incluso pudo lograrse lo imposible, que era ganar el encuentro, pero se estuvo en un tris. Por parte visitante, un cabezazo de Sergio Gil y un mal remate de Caballero cuando lo más fácil era meterla fueron sus mejores oportunidades.

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