Palo demasiado duro para un Cádiz que resistió mientras vio el partido abierto

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 2000 seguidores. La marea amarilla nunca falla Foto. JB/cadistasfinos.com

El Atlético de Madrid infringió un excesivo castigo a un Cádiz que jugó una aceptable primera parte pero que naufragó en el segundo período. La calidad de los jugadores rojiblancos resultó definitiva para decidir un partido en el que el Cádiz plantó cara mientras que vio el resultado abierto.

 

Los primeros minutos fueron de intercambio de golpes. Por un lado, la velocidad de Petrov y Maxi Rodríguez por las bandas y por el otro la conexión entre Pavoni y Oli canalizaban el juego ofensivo de sus equipos. Los exteriores rojiblancos resultaban más peligrosos cuando enganchaban juego entre líneas. Los centrales cadistas, preocupados de Kezman y Torres, no podían salir a cerrar y Fleurquin y Suárez no daban el paso atrás necesario para frenar este juego. El Cádiz por su parte, muy voluntarioso, era incapaz de superar la bien plantada defensa colchonera. Sólo un disparo lejano de Pavoni y una jugada en la que Enrique quebró por dos veces a Perea provocaron cierto peligro.

 

Las órdenes del banquillo hicieron que se redoblaran los apoyos para controlar a Maxi y Petrov y el Atlético dejó de asustar, por unos minutos.

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 Medina no aportó nada al equipo.Foto. JB/cadistasfinos.com

El golpe no descompuso demasiado al Cádiz que respondió con sus mejores armas. Fleurquin redobló sus esfuerzos y se adueñó del centro del campo ante la inoperancia de Zahinos y Luccin. Pavoni entró en contacto con la pelota y buscaba una y otra vez a Oli y Enrique. Sesma era el más apagado aunque en un par de centros suyos logró crear peligro. Esas jugadas, junto con un remate de Paz a saque de córner y un jugadón de Enrique dentro del área que le robó la cartera al excepcional Perea, fueron las ocasiones para el empate.

El Cádiz entró en el vestuario con ilusión por el empate y con esa ilusión salió en la segunda mitad. La sensación era la misma. El Cádiz lo intentaba pero flotaba en el ambiente la idea de que el Atlético podía dar un segundo golpe definitivo. Y lo dio: corner desde la banda izquierda del ataque rojiblanco, Pavoni que no llega y Pablo Ibáñez que entra con todo para hacer el segundo. Fue como si Teixeira Vitienes hubiera pitado el final del partido.

 

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Armando no estuvo mal pese a los 3 golesFoto. JB/cadistasfinos.com

A partir de ahí poco o nada por parte del Cádiz. La entrada de Medina, Estoyanoff y Bezares no mejoró el juego de un Cádiz triste ante un resultado al que no suele estar acostumbrado. Los amarillos demostraron que su principal arma es la ilusión del bloque y que cuando la pierden son un equipo ramplón. Enfrente, el Atlético nadaba y guardaba la ropa satisfecho con el resultado. Bianchi reservaba a Maxi, Kezman y Torres. Por el desafortunadísimo nueve Atlético saldría Galletti quien aprovechó su oportunidad para apuntillar el partido batiendo por debajo de las piernas a Armando. La mayor derrota de los dos últimos años llegó en un campo de Primera frente a un equipo que demostró en todo momento unos niveles de calidad y velocidad a los que el Cádiz no pudo llegar en ningún momento. El Cádiz palió sus deficiencias con muchísima ilusión, pero cuando vio el partido perdido la ilusión desapareció y entonces el Atlético fue muy superior.

Autor:Ccapital

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