Los 40 en puntos

¡Qué difícil es la Segunda División! En dos frases lo que hemos visto hoy en Carranza se podría resumir en que jugaban el líder y el vicecolista, un equipo con treinta y siete puntos frente a otro que sólo acumulaba doce y que el partido acabó con la predecible victoria del líder, que goleó 4 a 0 a su rival. Sin embargo, este análisis rápido no se corresponde en lo más mínimo con lo que sucedió sobre el césped del estadio gaditano porque al líder, al Cádiz, le costó muchísimo doblegar al Pontevedra.Las opiniones de la afición antes del partido se dividían en los habituales optimistas y los siempre presentes pesimistas. Para los primeros, era un partido que acabaría con goleada por la diferencia notable entre ambos equipos. Para los segundos, el parón navideño y la confianza de los cadistas podrían acarrear problemas a los amarillos. Por una vez, todos tuvieron parte de razón.La primera parte fue fea y extraña. El Pontevedra tenía estudiado al Cádiz y salió al campo agazapado muy atrás. Además, trató de cerrarle la vía de juego que nace en los pies de Manolo Pérez asignando un hombre a su marca. El juego ofensivo de los gallegos se limitaba a buscar pelotazos a la torre Canabal, que prolongaba el balón buscando a algunos de sus compañeros.

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Oli, Matías y Abraham. Era el comienzo.

Sin embargo, ni uno (el futbolista más sobrevalorado de la historia del fútbol español) ni los otros (jugadores con más voluntad que fundamentos) eran capaces de que el recurso les resultase útil. El Cádiz sólo se estiró en dos ocasiones. En primer lugar, un disparo de Varela que se fue fuera por poco y después una internada de Jonathan Sesma que Dani Navarrete, con la ayuda de Moso y gracias a la eficiente vista del árbitro asistente convirtió en gol, no sin cierta intriga.La lógica hacía prever que el gol abriría a los visitantes y que el Cádiz lograría crear más peligro. Pero sólo se cumplió la mitad de la frase. El Pontevedra adelantó sus líneas y presionó más arriba al Cádiz que no lograba desembarazarse de los combativos gallegos. La situación se hacía más tensa por la sensación de amenaza que Canabal y Javi Rodríguez sembraban en las gradas de Carranza, más que por el efectivo peligro que crearon. En este sentido, hay que destacar la formidable actuación de los cinco de atrás –Armando, Varela, Raul López, Paz y De Quintana- que conjuraron todas las aproximaciones de los de Gay. El único lunar fue la tarjeta que recibió De Quintana y que le impedirá jugar en Terrasa (con los problemas añadidos por la convocatoria internacional de De la Cuesta).

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A Moso le cayeron cuatro

La segunda parte nació con los mismos colores que la primera. Cada balón se disputaba hasta los límites del reglamento pero nadie era capaz de dar tres pases seguidos, de hilvanar una jugada, de dar cariño al balón. El esférico estuvo a punto de pedir la baja por estrés harto como estaba de volar sin ton ni son, a veces en una dirección, otras veces en la otra. La nulidad del ataque del Pontevedra fue cansando a sus propias futbolistas que dejaron de creer en sus opciones. Los gallegos no lograban crear peligro por más balones que colgasen y la salida de Fleurquin posibilitó que el Cádiz comenzara a engrasar su maquinaria de contraataque. Pero antes de demostrar las virtudes en el contragolpe de los cadistas tuvo que ser Oli el que se inventase un centro imposible en plancha desde la línea de fondo para que Pavoni de cabeza hiciera el 2 a 0.

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Canabal, sin pena ni gloria. Se autoexpulsó con 2-0

Al golpe del gol se sumaron el paradón de Armando en un uno contra uno ante Canabal y la absurda expulsión del exmadridista. Los gallegos estaban completamente sonados y el Cádiz, remando con el viento a favor buscó con saña más goles. En esta labor destacaron los extremos cadistas. Navarrete y Sesma comenzaron a galopar a gusto y una jugada del primero la remató el segundo para que subiera el 3 a 0 al marcador. En la siguiente jugada el canario fue derribado dentro del área y Manolo Pérez hizo el 4 a 0 de penalti por más que la afición se empeñase en que lo lanzase Nenad. El quinto estuvo a punto de llegar con un centro de Navarrete que Paz cabeceó fuera por poco.El Pontevedra se llevó de Carranza el saco de goles que la mayoría pronosticaban sin jugar un mal partido. Este hecho no creo que sirva de consuelo a los propietarios del viejo Pasarón porque si jugando aceptablemente se llevaron cuatro, no quiero ni imaginar qué ocurrirá el día que jueguen mal. Es un equipo que huele a Segunda B por su debilidad defensiva y su inoperancia atacante.Por el contrario, el Cádiz comienza el 2005 en la línea en la que desarrolló los últimos meses del año anterior y logra sumar 40 puntos en 19 partidos una cifra nada despreciable y que le permite asentarse en el puesto de líder recuperando los dos puntos que cedió con el Deportivo Alavés en el último partido del 2004. Hoy, 9 de Enero de 2005, con 23 partidos por jugar el Cádiz el objetivo del Cádiz sólo puede ser uno: ganar en Terrasa.por Ccapitalsoci@ cadistafin@Fotos: Perico, socio cadistafin@

Autor:Ccapital

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