Una vuelta en el banquillo


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 Desde la llegada de Espárrago al banquillo, el Cádiz ha cosechado un total de siete victorias, siete empates y siete derrotas en veintiún encuentros. Ha anotado veinticuatro goles y ha recibido treinta. Ocuparía el puesto 12º

El pasado nueve de enero el Cádiz se cortocircuitaba bajo la nieve del estadio de Anoeta: caía derrotado por un contundente 4-1, que pudo ser más abultado de no haberle anulado el colegiado del partido dos goles a la Real Sociedad. Este resultado tan adverso dejaba al equipo en la decimonovena posición, a dos puntos del corte que marcaba la permanencia en la Segunda División y acabó provocando que la Junta Directiva cesara al entrenador Javier Gracia, al que veían incapaz de solventar la situación. Se barajaron muchos nombres, pero finalmente y en una rápida decisión Víctor Espárrago fue nombrado sustituto del técnico navarro en el banquillo amarillo. Era la tercera etapa del técnico charrúa en el Cádiz Club de Fútbol, y no volvía solo, pues lo hacía con su mano derecha: Luis Soler. Ahora, antes de la disputa del importante partido en El Alcoraz ante la Sociedad Deportiva Huesca, se cumple una vuelta desde la llegada de Espárrago al banquillo. Se trata de algo simbólico, pero resulta interesante analizar cómo ha cambiado el equipo desde el desembarco del nuevo entrenador. Veintiuna jornadas han dado para mucho: se ha acabado notando la mano del uruguayo para configurar un bloque de ciertas garantías, después de haber probado con casi todas las piezas de las que disponía en la plantilla. De hecho, del primer equipo amarillo sólo el checo Bobby Zlámal no ha sido utilizado por el tándem Espárrago-Soler en ninguna ocasión. El equipo parecía incapaz de ganar, arrastraba una inercia muy negativa: su última victoria databa del veintinueve de noviembre, es decir, cinco jornadas sin conseguir los tres puntos. Para ganar, el nuevo equipo técnico debía de solucionar dos problemas: la falta de puntería de cara al arco contrario y la fragilidad defensiva.

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 Fleurquin en Canarias. El uruguayoha terminado siendo fijo por su rendimiento e incluso marcó el golque derrotó al Murcia.

Debut en CarranzaLa Liga de Espárrago empieza en el Ramón de Carranza, ante el Huesca. Apenas había tenido tiempo para trabajar con la plantilla, pues llegó de Uruguay el catorce de enero y tres días después tenía que afrontar el primer compromiso del equipo. Su primera alineación no distó mucho de las presentadas por Gracia con anterioridad y, si bien el equipo no jugó a un mal nivel, fue incapaz de batir Toni Doblas, guardameta del Huesca, acabando el encuentro con empate sin goles. Su primer partido como visitante fue ante el Numancia de Soria, que por aquel entonces luchaba por los puestos de ascenso a Primera División y que acabó significando la primera victoria de Espárrago en esta tercera etapa en el banquillo cadista. Alineó a López Silva en la mediapunta y, ante la sanción de Jon Erice, le dio el puesto vacante en el doble pivote a Abraham, que poco a poco se ha ido convirtiendo en un fijo para el uruguayo. La imagen que dio el Cádiz en Soria fue la de un equipo serio, solidario, bien plantado en el terreno de juego y contundente en ataque. Dominó a su rival casi de principio a fin, sin darle opción a meterse en el partido. Después de la victoria en tierras sorianas le regaló a la afición una gran alegría al abandonar los puestos de descenso tras empatar en El Helmántico ante el Salamanca. El Cádiz en la primera parte dominó y se adelantó en el marcador gracias a un buen gol de Enrique Ortiz, que pasó a ser el jugador más destacado del equipo en estos primeros partidos de Espárrago como entrenador. Sin embargo, la expulsión de Cifuentes condicionó el partido, posibilitando que el Salamanca se metiera en el partido y lograra la igualada. El punto fue bueno y el equipo pudo disfrutar un par de semanas de la tranquilidad de estar fuera del descenso. Esta alegría no duró mucho porque tras encadenar dos derrotas consecutivas ante Levante (2-4 en Carranza) y Córdoba (1-0 a domicilio), el Cádiz volvía a ocupar una plaza de descenso. Ante el Levante, a pesar de que los valencianos jugaron con dos futbolistas menos, no valía ninguna excusa: fue mucho mejor que el Cádiz en todo momento. Ante el Córdoba, decidió un inspirado Raúl Navas, auténtico muro para las acometidas amarillas, y un fallo defensivo que propició el gol cordobesista.

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 Bogunovic, un fiasco, sólo ha intervenidoen tres partidos en apenas unos minutosEn la imagen en su único partido en Carranza el día del Albacete.

Tocaba trabajar con ahínco, mejorar los errores defensivos y hacer reformas en el once titular. Se caía definitivamente del equipo titular el argentino Víctor Ormazábal, que le cedió su puesto en el doble pivote a Dani Fragoso. El puesto en el centro de la zaga que quedó libre por el cambio de demarcación del polivalente futbolista catalán fue cubierto por Mansilla. Además, enlazando con el centro del campo y Mariano Toedtli, único delantero del equipo, estaba Abraham. La posición de extremo zurdo también fue fluctuando: primero jugó Nano González, para dejarle sitio a López Silva y Jonathan Ramis después. Con estos cambios mejoró la imagen del equipo ante el Hércules, con el que retornaba Abraham Paz al que durante casi una década fue su estadio, pero aún así faltaba algo. A pesar de merecerlo, el Cádiz sólo pudo empatar ante un rival de mayor entidad que se achicó en Carranza y que fue todo el partido a remolque en el marcador. La jornada siguiente, ante el Recreativo de Huelva, resultó fatal para el Cádiz: tras un primer tiempo primoroso, en el que literalmente se comió a su rival, superándolo en todas las facetas del juego, acabó echando todo el trabajo realizado por la borda tras marrar un penalti poco después del descanso. Un triste gol de falta de Álvaro Antón en el descuento dejaba la victoria en el Nuevo Colombino. El propio Víctor Espárrago, desolado al término del partido, llegó a declarar que si no se había ganado ese partido, difícilmente se ganaría otro. Épica ante el AlbaceteNo hubo cambios con respecto al partido de Huelva (en el que, por vez primera Raúl López formó parte del equipo titular al formar pareja de centrales con Roberto Mansilla) para recibir en Carranza al Albacete. El partido era una auténtica final, un partido a vida o muerte para ambas escuadras, que se jugaban mucho, ya que ocupaban puestos de descenso. Fue un partido sin lógica, pasional y que sirvió para que el aficionado cadista vomitara toda la rabia que llevaba acumulada desde el principio de la temporada. El Cádiz se adelantó en el marcador en la primera parte, gracias a un gol de Toedtli, pero en el segundo tiempo, una vez más, echó por tierra todo el trabajo del primer acto: el Albacete remontó y puso un casi insalvable 1-3 en el luminoso. Fue en ese momento cuando la grada explotó, insultando a los jugadores para desahogarse. En un final de partido demencial, bajo la lluvia de insultos, el Cádiz sacó fuerzas de flaqueza y logró empatar el partido a cinco minutos del final por mediación de Enrique. El delirio llegó cuatro minutos después, cuando Dani Fragoso logró el cuarto del Cádiz. Una agónica victoria, que sirvió para transformar los gritos de rabia en gritos de alegría, pero también de desahogo.

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 Cinco de sus siete triunfos han sido en Carranza. El Murcia el último de ellos porel momento a falta de recibir al Numancia

El mismo once que remontó al Albacete naufragó en Cartagena y fue ese momento en el que Víctor Espárrago aprovechó para revolucionar el once titular del Cádiz. Hasta ese momento, y a pesar de la mejoría ofensiva mostrada, el cuadro amarillo se había mostrado como un equipo inconsistente, incapaz de aguantar noventa minutos de juego sin claudicar ante su rival. La gasolina le duraba cuarenta y cinco minutos: parecía la historia de Jekyll y Hyde. Raúl López dejó de jugar como central y pasó a actuar desde el lateral izquierdo, su puesto natural. Fragoso regresó a la defensa y tuvo como compañero al colombiano De la Cuesta. También regresó Fleurquin al once, y formó en el doble pivote con Jon Erice. Cifuentes le acabó ganando la partida a Cristian, que pasó a ser suplente. Además, el nigeriano Ogbeche regresaba a la convocatoria tras estar lesionado cerca de cuatro meses (y teniendo sus más y sus menos con el cuerpo técnico, que le criticó el ser demasiado blandito) La inclusión de De la Cuesta y Fleurquin resultaron vitales para que el equipo recuperara la estabilidad defensiva. El Cádiz cosechó dos empates consecutivos ante el Rayo Vallecano y el Real Unión, sufriendo atrás pero dando una imagen segura. Después de dos empates consecutivos, el equipo mantuvo la seguridad defensiva para ganar por la mínima a un desahuciado Castellón.Punto de inflexiónSin embargo, el Cádiz volvió a sufrir un serio revés en su visita al Ruiz de Lopera, donde fue goleado por un Betis que, si bien no jugó mucho mejor que el combinado cadista, sí aprovechó su calidad técnica para marcar la diferencia. La última hornada de cambios en el once se produjo tras el descalabro en el campo bético: Casilla dejó de ser el portero titular, dejándole su puesto al canterano Dani Miguélez; Cristian regresó al lateral diestro, Carlos Caballero se ganó un puesto en el once inicial jugando desde la banda izquierda y Ogbeche formó pareja atacante con Toedtli. Los resultados no tardaron en llegar: se empató ante el Villarreal B en un partido que el Cádiz mereció ganar con holgura y, una semana más tarde, se consiguieron tres puntos de oro ante el Girona.

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 Víctor en un gesto característico.Tras puntuar en Las Palmas y Tarragona, ahora toca repetir en Huesca.

La lesión de Toedtli trastocó este once inicial, pasando Caballero a jugar en la mediapunta, Ramis en el extremo zurdo y Ogbeche como único punta. Ante el Celta y por culpa de una nefasta primera parte, el Cádiz acabó perdiendo, a pesar de que en el último minuto el nigeriano Ogbeche tuvo un cabezazo que no fue gol tras una estirada de mucho mérito del meta vigués Yoel. Este traspiés fue anecdótico, porque el Cádiz fue capaz de sumar diez puntos de una tacada en las cuatro jornadas siguientes, tras derrotar al Elche, Murcia y Gimnástic de Tarragona y empatar con Las Palmas, estos dos últimos resultados cosechados como visitante. La derrota la pasada jornada ante la Real Sociedad era esperable y lo más que hace es comprimir la clasificación en la lucha por el descenso. Clasificación En total, desde la llegada de Espárrago al banquillo, el Cádiz ha cosechado un total de siete victorias, siete empates y siete derrotas en veintiún encuentros. Ha anotado veinticuatro goles y ha recibido treinta. La clasificación de la Liga Adelante, en esta primera vuelta del entrenador uruguayo como entrenador de la entidad, sería la siguiente:

 

EQUIPO

PARTIDOS JUGADOS

PUNTOS

1. LEVANTE

21

42

2. BETIS

21

39

3. CARTAGENA

21

35

4. VILLARREAL B

21

34

5. ELCHE

21

34

6. REAL SOCIEDAD

21

32

7. RECREATIVO

21

31

8. GIRONA

21

30

9. MURCIA

21

30

10. REAL UNIÓN

21

29

11. CELTA

21

29

12. CÁDIZ

21

28

13. HÉRCULES

21

26

14. HUESCA

21

24

15. CÓRDOBA

21

24

16. NUMANCIA

21

24

17. ALBACETE

21

23

18. LAS PALMAS

21

22

19. RAYO VALLECANO

21

21

20. CASTELLÓN

21

21

21. SALAMANCA

21

20

22. GIMNÁSTIC DE TARRAGONA

21

20

 

En esta hipotética clasificación, el Cádiz ocuparía la duodécima posición con un total de veintiocho puntos. Se situaría, por lo tanto, en la zona media de la tabla, con siete puntos de ventaja sobre los puestos de descenso. Fotos: P.Ortega . www.cadistasfinos.com                     

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