De igual forma, la nueva norma no surtirá cambios en un
precepto que también es conocido desde hace varias temporadas, en lo que
respecta "..2) Sólo podrán actuar en el
equipo superior los futbolistas de filiales o dependientes que hubieran sido
inscritos en éstos antes de que concluya el plazo de solicitud de licencias en
la división en que esté adscrito el patrocinador o principal."
Es decir, y para no liarnos más, nada impedirá este
septiembre de 2009 inscribir a un futbolista en dicho mes, hábil a todos los
efectos para jugar en competición juvenil, mientras que para actuar en el
primer equipo habremos de remitirnos a los ya conocidos periodos que recomendó
la FIFA en 2005 y que la nueva circular para este año todavía ha reafirmado aún
más que son válidos en lo que respecta a los futbolistas de equipos filiales o
dependientes.
¿Y antes? ¿Porqué ahora si y antes no? ¿Qué es lo que ha
cambiado?
El verano camina en su retirada y la RFEF sigue, por las razones que sean,
queriendo que juveniles y profesionales tengan dos plazos distintos de
inscripción diferentes. Si ha servido el verano para dar una vuelta de turca haciendo
coincidir de manera expresa para los menores el mismo literal que para los mayores: “En Primera, Segunda y Segunda división B el
período de solicitud de licencias de futbolistas comprenderá desde el 2 de
julio del año en curso hasta el 31 de agosto siguiente, inclusive; entre los
días 2 y 30 de enero de 2008 se abrirá otro período extraordinario para
idéntico fin”.
¿Y que ocurrirá si a partir de este próximo septiembre
vuelve a aparecer un nuevo Kiko Femenía o un nuevo Hércules de Alicante que le
da minutos de plata en esas condiciones?
Ahora mismo a nadie escapa que una
alineación en competición profesional con esas premisas es irregular, no está
sujeta a lo que marca el reglamento y por tanto podría ser recurrida como indebida
con muchos visos de ganar el recurso. Blanco y en botella. ¿Qué club de liga
profesional no impugnaría una situación de este tipo si se le diera en contra?
¿Se atrevería
entonces alguien a afirmar «no hubo infracción del Hércules, la norma es clara»?