"Partido de difícil explicación. En la primera parte, el Cádiz mereció perder, en la segunda pudo ganar y al final empató." Las claves de la igualada
para J.J.León en su columna de opinión en el Diario de Cádiz que
traemos al Dicen que el amarillo como habitualmente hacemos los lunes después de jugar en Carranza.
Dos caras, una de ellas dura.
"...depende de si desaparece o aparece. Ayer apareció en la segunda parte. Y se notó. .."
PARTIDO
de difícil explicación. En la primera parte, el Cádiz mereció perder,
en la segunda pudo ganar y al final empató. Una desaplicación
defensiva, como tantas veces, evitó un triunfo que ya se saboreaba. A
eso se llegó después de mostrar, en versión extrema, las dos caras de
este Cádiz desquiciado. Y la cara de la primera parte se ofreció en la
versión más dura. Fue un equipo como el de los peores partidos con
Calderón, con la misma apatía, negado delante y fallón atrás. Milagroso
resultó que la Real Sociedad, que había jugado a placer desde el minuto
1 al 45, sólo llegara al descanso con el gol que marcó, con plenas
facilidades, Díaz de Cerio.
¿Qué pasó en el descanso? Es la gran incógnita de la tarde. Se puede
pensar mal, o se puede pensar bien, se puede confiar en el pundonor
profesional que no se había notado, o dejar volar la imaginación. Lo
cierto es que el Cádiz del segundo tiempo salió transformado, con el
planteamiento más valiente de esta temporada de tácticas cobardes, con
dos delanteros centro, Dani y el recién salido Manu Barreiro, apoyados
por Natalio, con Abraham Paz incorporado al centro del campo y sólo
tres defensas.
La transformación del Cádiz del segundo tiempo duró 20
minutos, para ser exactos. Pero fueron quizá los mejores de esta
temporada. En esos 20 minutos el Cádiz marcó dos goles por medio de
Dani y Natalio, remontó, creó varias ocasiones, dominó e incluso tocó
el balón con criterio y se merendó a la Real Sociedad, que había
desaparecido del campo, entre la desesperación de Lillo y sus
seguidores, que se llevaban las manos a la cabeza, viendo que el
ascenso se alejaba.
En
ese tiempo insólito ¿qué ocurrió? Entre otras cuestiones que se quedó
en el banquillo Kosowski, que era como jugar con uno menos, y que
reapareció el mejor Natalio, que llevaba varios partidos desaparecido
de una forma lamentable. Es cierto que Del Bosque y Félix Carnero
dejaron como herencia una plantilla desequilibrada, que por nombres es
de las mejores de Segunda, pero que por actitud necesita un entrenador
del tipo contrario a los que ha tenido; es decir una persona experta y
con criterio que sepa manejar la mucha mandanga que hay en ese
vestuario. Pero los fichajes de invierno los hicieron otros y ahí
están: Bangoura ni va al banquillo, aporta más Barreiro, que venía del
colista de Segunda B. Kosowski parece fichado a un club de veteranos. Y
Natalio depende de si desaparece o aparece. Ayer apareció en la segunda
parte. Y se notó.
Este equipo de las dos caras tuvo el partido ganado con menos de media hora por delante. Pero, una vez más, lo desperdició. Y por lo mismo de siempre: por los pequeños detalles, por dejar llegar al rival más de la cuenta, por olvidarse de cómo le habían dado la vuelta al marcador, por echarse para atrás con mucho miedo. Cuando se fortaleció el centro del campo con la entrada de Miguel se acabó la chispa que había tenido el Cádiz.
En esta Segunda División tan rarita hay cuatro equipos peleando por el ascenso, dos que ya no llegan, un filial salvado y 15 que todavía pueden bajar, con apenas 9 puntos de diferencia desde el puesto 8 al 22. Y todavía restan 15 puntos en juego. Que nadie piense que este Cádiz está ya salvado.