Dice el refranero que el hombre es el único animal que
tropieza dos veces en la misma piedra. Algo de esto es lo que se podría estar
pensando Antonio Calderón respecto a la variante que introdujo el sábado en
Canarias: la de colocar de titular a Miguel García.
Lo explicamos.
En la jornada 22ª, Calderón alineó de inicio a Miguel en el “Escribano
Castilla” de Motril. Era el 27 de enero y desde el 27 de octubre, tres meses
justos de diferencia, no contaba el entrenador gaditano con el manchego. Aquella
tarde que el Cádiz acabó perdiendo por dos a uno, Calderón prefirió a Miguel en
gran parte condicionado por las dimensiones del terreno de juego motrileño. Una "caja de cerillas" propicia sin duda a un jugador de sus cualidades técnicas, en especial a balón parado
dado que el encuentro se intuía acabaría decidiéndose con la estrategia, como así terminó resultando.
En la jornada 30ª, la del sábado, el terreno de juego, al
igual que ocurrió en la costa tropical en enero, hizo que Calderón prefiriese Miguel a Bezares. Esta vez no fue por corto sino por largo. El “Gran Canaria”
es un campo “grande” y a “priori” la decisión de Calderón más o menos se entendía
como lógica. Miguel es mejor lanzador de contras que Bezares, más dado a la
pelea en corto y buscar espacios a la espalda de la defensa canaria sería probablemente la consigna que tendría el manchego. Curiosamente nuestro protagonista volvía a tener un idem como
titular con el que no contaba desde la jornada 23ª, el dos de febrero, en el
que el Cádiz no pasaba del empate con el CD Tenerife. Sin embargo la fortuna volvió a serle esquiva en su vuelta al once.
59 minutos estuvo sobre el terreno, siendo uno de los
elegidos en el doble cambio que se efectuó para dar entrada a Casas y a Nano. El futbolista manchego, que acumula 583 minutos de juego, sumó
el sábado su séptimo partido como titular, de los que sólo ha completado tres
de ellos, uno sólo con Calderón.
La paradoja de esta historia es que a pesar de sus buenas
intenciones, nada ilógicas a priori, en ninguna de las dos ocasiones en que
Calderón ha visto motivos para sacar del olvido al “once” a Miguel García han servido de nada.