La foto de la derecha es de la temporada 2004-2005. La del
quinto ascenso. La de Espárrago. De la época en que Armando, en palabras del
capitán de entonces, Oli, estaba iluminado. Desde hoy es una imagen que está un
poco más en el recuerdo si cabe. Es la fotografía de un ex jugador cadista.
Armando ya es de sobra conocido que le ha tocado la loteria
en la que será el curso de su despedida. Diez ligas como cadista, desde que
llegó en la 98-99 para suplir la baja de Férez. Tenía como compañero a Rojas y
terminó como titular. Ya prácticamente siempre ha sido el habitual en la
portería cadista en la última década. Un total de 256 partidos de liga, en la
que destacamos el Trofeo Zamora alcanzado en la 04-05, mérito suyo, aunque
también como él mismo reconoció cuando lo recogía en Madrid, compartido y
conseguido por sus compañeros y cuerpo técnico.
Ahora con 37 años recién cumplidos, es lógico que viva este
cambio con la ilusión de un juvenil. Y más viviendo lo que lleva vivido desde
agosto a diciembre. No es para menos. De ver un oscuro final en el ocaso de su
carrera a ver amanecer de la noche a la mañana con el 2008. Lógico que pierda
dinero. A su edad es lo de menos. También en este caso el dinero es lo de menos
para Muñoz, aunque signifique dejar de pagar unos miles de euros hasta junio.
Armando fue bastión importante en el desembarco del actual Presidente en el 99.
Era el portavoz y el que más dio la cara ante los medios ante la compra-no
compra, venta-no venta del club cadista. Fue la época del encierro en Carranza,
de la concentración ante el edificio del Grupo Zeta en Madrid. Tiempos lúgubres.
Una década ha pasado de aquello ya. El tiempo que el que puso a Sopelana en el
mapa cadista ha estado entre nosotros. Agur, Armando.